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Mario Lafuente, junto a la escultura en 3D realizada para el Museo de la Vaquilla

Una réplica del Torico para cumplir con la ilusión de poner el pañuelo

La empresa de Mario Lafuente 3Dimensión reproduce el símbolo turolense

El turolense Mario Lafuente es conocido por su faceta de compositor y cantante, pero otra de sus ocupaciones, la impresión en 3D, le ha permitido reproducir el símbolo de su ciudad que desde principios de este mes se puede visitar en el Museo de la Vaquilla.

Con 3Dimensión se dedica a la impresión en 3D de diferentes artículos y durante los primeros meses de la pandemia se centraron en confeccionar mascarillas y viseras. La sede la tienen en Barcelona donde Lafuente se trasladó justo un mes antes del confinamiento. Esta es su segunda actividad porque sigue dedicándose a la música, pero le ha permitido llevar a cabo un encargo muy especial. “Desde el Ayuntamiento me plantearon que hiciera una réplica del Torico”, recordaba la pasada semana en una visita al Museo de la Vaquilla.

Aceptó el reto y para arrancar el proyecto contactó con otro turolense, Julio Royo, que fue el responsable de captar las imágenes del Torico, ayudado con una grúa. “Necesitaba la fotogrametría y la idea era contar con gente de Teruel”, explicó Lafuente que se marcó como objetivo hacer “una aproximación lo más fiable posible de la imagen que tenemos todos del Torico”.

Con el material gráfico en su poder modelaron la figura. El resultado está compuesto de seis piezas, las partes suficientes para que entrara en las dimensiones de su impresora en 3D y que el resultado fuera lo más homogéneo posible.

“Hay que intentar optimizar lo más posible el trabajo de la impresora”, comentó y tener en cuenta que por dentro cada pieza lleva junturas para poder unirlas.

Tras hacer primero una prueba en pequeño, luego el proceso fue rápido, se imprimieron las diferentes partes y luego se cambió alguna cosa en cada una de las piezas. “En una semana estuvo listo”, recordó.

Primero trabajó con filamento PLA, un polímero biodegradable con el que se suele imprimir en 3D. “Es muy duro y biodegradable no quiere decir que se vaya a derretir sino que en un periodo de tiempo muy amplio se descompondría”, matizó.

En el resultado final, las líneas de impresión y las juntas no se aprecian y eso es debido a la pintura y al acabado. Lograr el color negro oxidado, que tiene el Torico de la plaza Carlos Castel, fruto de las reacciones al clima y al paso del tiempo, fue otro reto.

“Primero lo pinté negro, pero luego trató de imitar el óxido para que se pareciera lo más posible al original” contó y recordó que además de dedicarse a la música, también le gusta pintar y dibujar y de hecho de más joven ganó concursos en este ámbito lo que le permitió comprarse los equipos de música, pasión que no ha dejado atrás. Sigue en el mundo de la producción musical y, aunque la pandemia haya sido un paréntesis porque no ha publicado ningún tema nuevo, este tiempo le ha permitido seguir formándose en música y trabajando de forma paralela en esta segunda actividad que le ha llevado a reproducir al Torico.

“Estoy muy contento de que hayan contado conmigo en un sector en el que no se me conoce tanto y aquí en Teruel tengo un montón de clientes que no saben que soy yo” desveló, mientras se fotografiaba junto a una réplica que reproduce las dimensiones exactas del Torico: 45X37. Esta escultura cierra ahora el recorrido del Museo de la Vaquilla y está ubicado en el espacio dedicado a la fiesta en un pedestal que reproduce la columna de la plaza hecha por un maestro fallero.