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Redolar y Torres, dos generaciones y un destino en el CD Teruel Redolar y Torres, dos generaciones y un destino en el CD Teruel
Los cuatro posan en Pinilla al finalizar el partido disputado frente al Brea

Redolar y Torres, dos generaciones y un destino en el CD Teruel

Los padres, Ángel y Leandro, jugaron en los años 90 y sus hijos han logrado el ascenso esta temporada

Redolar y Torres son apellidos muy relacionados con la historia pasada y reciente del CD Teruel. Ángel y Leandro, padre, forman parte del recuerdo de muchas tardes de triunfos y sinsabores del club de Pinilla. Sus hijos, Diego y Leandro, también tienen un hueco importante entre los aficionados más jóvenes de la entidad. Ambos han formado parte del grupo de cinco canteranos que Víctor Bravo ha tenido bajo sus órdenes en la temporada que acaba de finalizar. Los progenitores llegaron a jugar en la primera etapa del club en Segunda B, los hijos se encuentran a la espera de la oportunidad tras el ascenso logrado por el club hace apenas unas semanas. Los cuatro han formado parte del club en etapas dondelos jugadores surgidos en las categorías inferiores contaban con muchas posibilidades de alcanzar el primer equipo y desarrollar en él largas carreras.

Tatín, como le conocen en su circulo más íntimo, y Diego acaban de terminar con las celebraciones tras conseguir el título de campeones de la Tercera División aragonesa y el ascenso a la nueva Segunda División de la RFEF. “Ha sido muy bonito”, asegura el más joven de la familia Redolar. “Para mí era mi primer año en Tercera y aunque no he jugado mucho he logrado el ascenso y el título de campeón. No puedo pedir más”, asegura Leandro, que no tiene reparos también en reconocer los méritos de su compañero y amigo. “ES que Diego ya estuvo a punto de lograrlo el pasado año. Hemos vivido una temporada que quedará para la historia del club”.

El ascenso llega en una temporada en la que el club ha realizado una apuesta importante por la presencia de jugadores locales en la primera plantilla. Hasta cinco canteranos han formado parte habitual de las convocatorias durante toda la temporada.

Tanto el central como el centrocampista aseguran que, aunque con matices, el año ha respondido a las ilusiones que se habían creado cuando se confirmó su presencia en el roster que tenía a su disposición Víctor Bravo. “Para mí si que ha respondido a las ilusiones que me había creado-señala Diego-, aunque quizá si que me esperaba jugar algo más”.

“Yo si que mes esperaba tener más minutos-tercia Tatín-. El mister ya nos podía haber dado un poco más de bola en este aspecto. Cuando hemos salido alguno de los cinco creo que hemos estado al nivel del grupo. Cuando íbamos en el coche a entrenar comentábamos que en momentos determinados tanto Adrián como Belenchón, Lanzuela o nosotros dos hemos participado en jugadas que han dado puntos al equipo en momentos que han sido clave a lo largo de la temporada”.

Tomar conciencia

“Lo bueno de todo esto es que parece que la directiva del club parece que ha empezado a contar con la gente de casa. Tengo la sensación de que en esto ha tenido  importancia la llegada de Ángel Martín, a la dirección técnica”, asegura Ángel, presente también junto a Leandro padre en la conversación. “Creo que si Víctor hubiera tenido más experiencia en los banquillos igual hubiera arriesgado algo más a la hora de apostar por los chavales”, indica el mayor de los Torres.

Dentro de un año muy complicado como consecuencia de la situación generada por la pandemia del coronavirus el club ha cerrado la temporada conquistando su cuarto ascenso de categoría. “Estoy encantado de que lo hayan conseguido ya que conmigo dentro descendimos por primera vez-, indica Ángel-. El ascenso nos ha hecho una gran ilusión a todos”.

“Al final de la temporada le decía a mi hijo que disfrutara, que vivir una situación como esta no se produce muchas veces en tu carrera. Cuando pasen unos años te olvidarás de muchas cosas, pero siempre recuerdas con cariño este tipo de vivencias”, indica Leandro.

 

Los cuatro posan en Pinilla al finalizar el partido disputado frente al Brea

Aspiraciones

Para Diego Redolar esta ha sido su segunda temporada en las filas del primer equipo, donde llegó el pasado año tras su paso por el Utrillas; mientras que Tatín debutaba esta campaña tras foguearse el ejercicio anterior en el Cella. “Siempre aspiras a jugar en el equipo de tu ciudad-insiste el pequeño de los Torres-. Ambos debutamos con el equipo el mismo año ya que jugamos algún partido con Dani Aso en la temporada del anterior ascenso”.

Al final según reconoce Ángel alcanzar el escalón de la primera plantilla es completar un trabajo formativo que debe de tener la cantera. “El objetivo de la cantera tiene que ser ese. En sus años ya hubo gente muy buena surgida desde abajo”.

El cambio en los hábitos de entrenamiento del club, con la mayor parte de la plantilla residiendo en Zaragoza obliga a que los canteranos realicen un esfuerzo suplementario para desplazarse varios días a la semana hasta la capital aragonesa. “Han sido muchos días y muchos viajes y eso que ya el pasado año se iba un día más y menos personas en el coche-relatan ambos casi a la vez-. Cuando vas dos o tres días seguidos terminas muy cansado. Esta temporada incluso nos hemos desplazado alguna vez en nuestro coche a días de partido, y eso es muy duro”.

Con padres de trayectorias tan largas en el seno del club, los recuerdos de los progenitores son muchos. “Pero ninguno de los dos son de contar batallitas-insisten los hijos-. Si alguna vez hemos preguntado si que nos han dicho alguna cosa”.

“Así es. Mi padre -dice Leandro- el día del ascenso si que me contó alguna historia”.

Como en La Vaquilla

“Recuerdo el día que subimos por primera vez a Segunda B después de jugar contra el Numancia y fue otra cosa. Fuimos al Ayuntamiento el mismo día después del partido. La plaza estaba como si fuera La Vaquilla. Entonces la normativa recogía que en la alineación inicial de cada partido debían figurar dos jugadores menores de 20 años y eso permitía que chavales como yo pudiéramos estar muy metidos en la dinámica del primer equipo”.

Desde que los padres fueron protagonistas destacados de la historia del CD Teruel han transcurrido muchos años. Sin embargo la vida de los cuatro ha estado muy entrelazada. Con Ángel vinculado durante toda su trayectoria al equipo de la capital, Leandro padre pasó por las categorías inferiores del Zaragoza, y culminó su etapa como jugador en las filas del Utrillas. Su hijo también paso por la Ciudad Deportiva y en el pasado de Diego también figura una estancia en el club minero. “Me quedé alucinado cuando llamaron al chaval para ir a los equipos del Zaragoza. Además recuerdo bien mi paso por La Vega”.

 

La cantera ha tomado protagonismo esta temporada con la presencia de Adrián, Lanzuela, Redolar, Belenchón y Leandro

Largas trayectorias

En total Leandro llegó a vestir en 103 partidos de liga la camiseta del CD Teruel, mientras que el contador de Ángel se detuvo en los 346 compromisos. Los hijos están dando ahora sus primeros pasos y no descartan que estos puedan ser muy largos. “”Si viene algo mejor... Si no estamos en casa y mejor que aquí en ningún sitio”, indica Leandro.

“Por mi ojalá que nos doblen en estas cifras-asegura Ángel Redolar-. Para todos sería una excelente señal que esto llegara a producirse”.

Pese a la mala fama que en muchos casos arrastran los padres que quieren gestionar las carreras de sus hijos, en sus casos no son de los que están constantemente dirigiendo sus trayectorias. “Hasta que ha llegado a este nivel yo si que algo le he dicho, ahora ya no- subraya Leandro.

”No es un padre que me pegue la bronca-, asegura Tatín. Cuando me ha dicho alguna cosa siempre ha sido por algo muy concreto. Aunque también hay algún día que yo mismo lo mareó”.

“Yo nunca. Siempre le he insistido a Diego que juegue donde se lo pase bien. En muchos casos he disfrutado más cuando jugaba en categorías inferiores, aunque algún padre era insoportable”, reconoce Ángel.

Durante los últimos años los nombres de los dos jugadores actuales del primer equipo han estado presentes como futuribles en la mente de muchos de los que siguen habitualmente la trayectoria de las categorías inferiores. “No lo habíamos oído nunca-asegura Diego-. A nivel personal, en algún momento si que piensas que puedes llegar. A mí una vez siendo un crío me lo preguntaron en alguna entrevista y ya dije que me gustaría jugar en el CD Teruel”.

Evolución deportiva

En los últimos años el fútbol ha experimentado una gran evolución. Ahora jugadores de todas las categorías se fijan constantemente en temas como la alimentación o extreman la preparación física que hace unos años no estaban tan milimetradas. “El fútbol nada tiene que ver con el de nuestra época. Si a nosotros nos hacen algún entrenamiento como los de ahora terminamos mareados”, asegura Leandro.

Ángel, por su parte, recuerda con especial cariño las vivencias tras los entrenamientos. Aquello que en deportes como el rugby se conoce como el ‘tercer tiempo’. “Cuando en las plantillas había muchos jugadores de casa se notaba también en la amistad que se respiraba dentro del equipo. No es lo mismo convivir como lo hacíamos nosotros que como se hace ahora. Nosotros hacíamos muchos ratos juntos después de los entrenamientos”.

Leandro hijo destaca por su parte el buen ambiente que este año se ha vivido dentro del grupo. “Quizá en ello también ha influído que hayamos formado parte mucha gente surgida de la cantera”.

Mirando hacia el futuro

Con la temporada recién finalizada y superados los primeros días de descanso llega el momento de empezar a pensar en la próxima campaña. De momento nadie del club se ha puesto en contacto con ellos y ambos se encuentran a la espera de estas conversaciones para empezar a definir su futuro. “A los dos nos gustaría seguir. Se trataría de una división nueva para nosotros dos”, señalan a la vez que terminan remarcando una mayor puesta en valor de la cantera “Mejor será para todos cuantos más seamos de casa”.

Aseveración que también apoya Ángel Redolar. “Si fuera posible ojala que se firme a algún canterano más”.

Una historia que se prolonga desde el inicio de la temporada 86-87


La historia de ambas familias en el primer equipo del CD Teruel comenzó el primer domingo del mes de septiembre de 1986 cuando Leandro padre sustituyó a Paco Salillas a falta de ocho minutos para el final del primer partido de la campaña 86-87. Treinta y cinco años han transcurrido desde entonces.

Los rojillos se enfrentaban con el Sabiñánigo en el Joaquín Ascaso y los puntos viajaban hacia Pinilla con una victoria por 1-2. Leandro disputó aquella campaña 19 partidos con el equipo aprovechándose de la normativa que obligaba a alinear a dos jugadores sub 20 en el equipo titular. Paco Corpas era el entrenador y en aquella plantilla figuraban mimbres como Modesto, Rafa Silva, Carlos Royo, Manolo Sanz, Lahoz, Suñén o Hinojo, entre otros.

Tras unos años fuera del club, Cholla volvió a contar con su presencia en el inicio del ejercicio 91-92 y permaneció hasta finalizar la campaña 94-95, participando en 103 partidos.

Con el equipo asentado en Segunda B, Ángel Redolar tuvo su primera oportunidad de jugar el 12 de febrero de 1989. Los rojillos recibían al Arnedo en Pinilla en un choque que concluyó con empate a 1 y donde disputó los noventa minutos. Hasta final de temporada participó en otros dos compromisos más, compartiendo vestuario bajo el mandato de Elías Noval, con hombres como Delmás, García Ibáñez, merlo, Modesto, Morales, Padilla, Ros o Suárez. Al año siguiente fue ya miembro de pleno derecho del equipo.

En total completó 12 temporadas consecutivas con el primer equipo despidiéndose en el ejercicio 99-00, justo el año antes de que el club sumara su primer campeonato de liga.

Dieciocho años tuvieron que pasar antes de que su hijo Diego tuviera su primera aparición con la camiseta rojilla. Dani Aso le reclutó del filial para el enfrentamiento ante La Almunia en Tenerías. El partido que se disputó el 11 de marzo concluyó con igualada a 2 en el marcador.

Un mes más tarde, concretamente el 8 de abril, Leandro Torres se presentó en sociedad en un enfrentamiento ante el Brea con las instalaciones del Ensanche como escenario. Dani Aso solicitó de sus servicios para disputar los últimos 11 minutos de un choque que acabó con victoria local por 5-2 y en el que sustituyó a Marcos Ainoza.

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