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Carlos Goñi, líder de Revólver: “El público no debe hacer  tu trabajo; si está triste  pues toca picar más piedra” Carlos Goñi, líder de Revólver: “El público no debe hacer  tu trabajo; si está triste  pues toca picar más piedra”
Carlos Goñi durante un concierto. gruporevolver.es

Carlos Goñi, líder de Revólver: “El público no debe hacer tu trabajo; si está triste pues toca picar más piedra”

La banda ofrecerá este viernes en Teruel un concierto en formato eléctrico dentro de su gira Apolo Tour
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Carlos Goñi reconoce que Revólver ya era un clásico cuando nació, con su querencia al rock americano, y treinta años después es uno de los mitos musicales españoles que siguen vivos y fieles a sus principios fundacionales. La banda, en un momento especialmente dulce, recala este viernes (20.30 horas) en el Teatro Marín de Teruel.

-¿Qué sensaciones traen tras el grueso de la gira Apolo Tour?

-Muy buenas. Vamos en formato de trío eléctrico, que cambiaremos en un par de meses, y hemos conseguido un nivel de ensamblaje tal que, sinceramente, creo que estamos ante una de las mejores versiones de Revólver.

-¿Estamos recuperando el público la ilusión por disfrutar de la música en directo?

-Bueno, yo siempre he pensado que el público bastante hace con pagar dinero y dedicarte su tiempo. No puedes esperar que la gente haga tu trabajo; si están tristes pues tú tienes que picar más piedra hasta que los alegras te los llevas a tu terreno. La mayor pena que tengo es que nos han secuestrado la sonrisa, que es el poder más descomunal que tiene la persona. No verle la cara a la gente por culpa de la mascarilla es una faena. Pero quizá por eso mismo el público está aún más deseoso de poder participar, de divertirse y de salir de esta mediocridad de presente que tenemos.

-¿Qué repertorio van a defender el viernes?

-Llevamos tantos años y tantos discos que hace mucho tiempo que no tenemos un repertorio establecido para la gira, sino que vamos con 30 o 40 canciones que van entrando y saliendo. Pero desde luego sonarán las que más nos suele pedir la gente.

-¿Uno no llega a coger manía a esos himnos, como ‘El dorado’, ‘Si es tan solo amor’, ‘El roce de tu piel’... cuando se los piden una y otra vez?

-¡De ningún modo! Sería una falta de respeto al público. Son ellos los que han decidido que una de tus canciones sean la banda sonora de su vida. Eso es muy difícil para un músico y lo menos que puedes hacer es respetarlo. Y además hay canciones que configuran al artista, y cuando tú pagas una entrada lo haces para algo muy concreto. Si yo voy a ver a los Stones y no suena Honky Tonk Women pues que quieres que te diga, me sentaría fatal. Todos somos lo que fuimos, y me parece mal cuando un artista tiene un ataque de egocentrismo y no quiere tocar su superéxito. Y luego hay algo muy importante, y es que muchas de  nuestras canciones las puedes seguir adaptando y haciendo nuevos arreglos y mantenerlas con vida.

-¿No le importa que puedan acusarle de innovar poco?

-Cuando tienes una buena historia, siempre será buena. Pero es que además yo nunca he sido un artista de vanguardia ni lo he pretendido. Siempre, desde que empecé, he tirado al clásico. Al principio me molestaba que me considerasen así, pero después entendí que eso te lo tienes que ganar. Pero si lo haces, si te ganas un hueco, comprendes que cuando tu música es clásica no vas a estar nunca en la cresta de la ola pero el tiempo va a tratarte mejor. En el caso de Revólver, lo  nuestro es el rock americano, y cuando vas a ver un concierto de rock americano buscas canciones buenas, no cosas modernísimas.

-Hoy en día casi todo suena modernísimo. ¿Estamos en un proceso de deriva musical irreparable?

-Cuando me preguntan esto suelo responder que sigue habiendo cosas interesantes y cosas que no lo son. Recuerdo que la primera vez que cogí una guitarra, en 1981, leí en una revista que el Rock estaba muerto. Imagínate, en 1981. También te digo que mi música favorita va de los sesenta y muchos a los setenta y pocos. En esos tiempos en un solo año salían 30 discos maravillosos, era increíble. Y sinceramente creo que no habrá recambio para los grandes, para Bowie, Mercury, Lou Reed, Dylan, Springsteen...

-Y sin embargo la oferta y la demanda es infinita. Por 10 euros al mes en una plataforma puedes escuchar toda la música del mundo sin ni siquiera comprarte un disco.

-Te honra que pagues 10 euros al mes, porque la mayor parte de la gente no está dispuesta a pagar ni siquiera eso. La oferta es tan desmesurada que no se le da tiempo al músico a que desarrollye una carrera. Consumo rápido. Ahora es tan fácil grabarte en tu propia casa que hay que ser muy torpe para no hacerlo con cierta calidad. Antes había un corte, una especie de selección natural porque para que un tío arriesgara su dinero grabándote un disco tenía que haber visto y escuchado algo en ti. Ahora te grabas en casa, lo subes a Spotify y a ver que pasa. No hay filtro.

-La pandemia arruinó el 30 aniversario de la banda...

-Teníamos una gira con todo vendido y se desmanteló. Al final hice 30 acústicos yo solo, donde se pudo. Eso si que fue duro, con dos metros y medio entre silla y silla, y aforos de 150 personas.

-Eran medidas necesarias...

-La sociedad se ha polarizado tanto defendiendo que las medidas eran buenas o malas, que he decidido no opinar. Bastante mala leche se ha volcado en el debate para meter también la mía. A nivel personal desaparecí de las redes y me ha venido maravilloso.

-Y la covid también cortó su progresión de disco cada dos años... ¿para cuándo lo nuevo?

-Me lo reclama mucha gente, como diciéndome que deje de hacer el vago (risas). 2019 fue un año muy duro para mí, con problemas físicos de espalda. Así que entre otras cosas me he dedicado a cuidarme y estoy en mi mejor versión. Hay semanas con 2 o 3 conciertos y sigo como un toro. Y ahora mismo estoy mezclando el que será nuestro próximo disco. Y me alegro muchísimo de haberlo escrito... tanto que sé que, aunque algún día me dé por no volver a componer, ya podré decir que publiqué el disco que había soñado toda la vida.

 

 

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