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Joaquín Reyes, actor y humorista: “En este país tenemos una tendencia natural  hacia el surrealismo” Joaquín Reyes, actor y humorista: “En este país tenemos una tendencia natural  hacia el surrealismo”
Joaquín Reyes durante una de sus actuaciones en directo. Sueños Musicales

Joaquín Reyes, actor y humorista: “En este país tenemos una tendencia natural hacia el surrealismo”

El cómico manchego lleva su espectáculo ‘Festeje la broma’ al Teatro Marín, este viernes en doble sesión
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Desde que se popularizara hace casi dos décadas gracias a programas de culto como La hora Chanante o Muchachada Nui, Joaquín Reyes es uno de los cómicos más respetados y particulares de nuestro país. Este viernes regresa a Teruel donde presentará su último espectáculo Festejen la broma. Por las restricciones de la pandemia se ha modificado el horario previsto, y se realizará en dos sesiones, a las 20 y a las 20.30 horas, para lo cual es necesario volver a adquirir la entrada.

-¿En qué consiste Festejen la broma?

-Sobre todo es el regreso al standard del monólogo con los que me inicié, algo así con la vuelta a mis orígenes. Ya he jubilado los monólogos que tenía y he escrito material nuevo para presentarlo al público. De algún modo ya no soy el Joaquín de hace veinte años, me ha cambiado hasta la voz, y me veía en la obligación de revisar los textos.

-Explíqueme el título...

-Me gusta porque me suena un poco tropical, y simplemente se debe a que es una forma cariñosa de pedirle al público que se ría, que me aplauda cuando haga un chiste. El caso es que después de la pandemia y de todo lo que ha pasado ha adquirido un nuevo sentido, que hace referencia a la necesidad de festejar y de celebrar lo que podamos. No olvidemos que la comedia sirve para olvidarnos de todo durante un rato.

-¿La pandemia forma parte de su menú cómico?

-Los monólogos los escribí en enero de 2020, antes de la pandemia, pero cuando volví a los escenarios pensé que tenía que hacer alguna referencia, porque sería muy raro no decir nada de algo que está teniendo tantas consecuencias en nuestra vida. Pero la gente tampoco tiene muchas ganas de que se lo recuerden continuamente, y si te fijas en la ficción no se hace referencia a la covid ni hay mascarillas... Así que doy alguna pincelada y hago algún chiste, pero sin pasarme.

-¿’Festejen la broma’ está concebido para quien conoce La Hora Chanante o Muchachada Nui, o es como ‘Star Wars’, que no hace falta ver los episodios en orden?

-Bueno... quien me sigue pillará las referencias a la primera, claro, y de entrada aspiro a no perder demasiados fans... pero también llegar a más gente, desde luego. El formato del sketch te permite un mayor nivel de rareza en el humor, pero lo bueno que tiene el monólogo es que es mucho más abierto, toca mucho más lo cotidiano y por tanto es un humor más reconocible para más gente. Así que creo que cualquier persona que venga va a reirse y pasárselo bien. Otra cosa es que la gente que te sigue viene ya con esa predisposición. Tus fans ya salen de casa queriéndote.

-¿Cómo definiría usted eso de humor surrealista?

-En España tenemos tendencia natural al surrealismo. Yo creo que el humor surrealista o absurdo es aquel que trata de sorprenderte con lo inesperado. Que juega con elementos de fantasía, también oníricos, como el surrealismo como corriente artística, y que mezcla esos elementos fantásticos con otros costumbristas, con situaciones muy reconocibles por todos, como hacían Gila o José Luis Cuerda, por ejemplo.

-Usted contribuyó a poner de moda la escuela del humor manchego, un humor al que sin embargo yo encuentro grandes similitudes con el humor somarda aragonés...

-Es que nuestra identidad cómica está formada en provincias, como Albacete en mi caso o pueblos de Castilla la Mancha. Somos cómicos que hemos viajado a la capital a prosperar, como hicieron nuestros padres, y esa identidad está muy presente en el humor que hacemos, que apela a gente de los pueblos, a la gente de provincias. En ese sentido me da la impresión de que tenemos mucho en común y somos muy reconocibles entre gentes de provincias de cualquier punto de España. Creo que van por ahí los tiros.

-En su faceta como dibujante ha ilustrado libros e incluso dibujó la serie de animación Enjuto Mojamuto, una serie absolutamente profética creada cuando en España no existía ni la wifi...

-Es de 2005, creo. En esa época leí noticias sobre los Hikikomoris, que eran adolescentes japoneses que se encerraban en su cuarto y pasaban el día con su ordenador. En Japón están más adelantados tecnológicamente que nosotros, y de alguna forma vaticinaba entonces la generación española que vendría después, de gente que sale poco, que conoce la realidad a través de la pantalla y que incluso establece sus relaciones sociales a través de la pantalla. Entonces se les decía geek, una palabra que creo que ya no se utiliza mucho. El caso es que me interesó mucho ese tema y me vino muy bien para hacer esa animación.

-Acaba de estrenar una nueva faceta, la de escritor...

-En septiembre de 2021 salió Subidón, mi primera novela. Y digo primera porque amenazo con escribir más. Cuenta la historia de un cómico manchego, o más bien, una semana de la vida de este personaje. Es un cómico de éxito, disfruta de cierto reconocimiento y admiración, y todo eso hace que pierda un poco el control y las riendas de su vida.

-¿Tiene mucho de autobiográfico?

-En otras ocasiones cuando me han preguntado eso he respondido que no, pero después me he dado cuenta de que sí, de que es inevitable utilizar parte de mis experiencias, anécdotas o vivencias como cómico. Lo que pasa es que decía que no porque ne realidad este personaje no me cae bien, pero tengo que reconocer que compartimos cosas.

-¿Hará amigos o enemigos con ‘Subidón’?

-Ni una cosa ni la otra. Hay gente del espectáculo que me cae regular pero no lo he utilizado como material literario. Es una ficción en la que nadie se verá reconocido.

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