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Clara Sánchez el pasado sábado en La Glorieta de Teruel. Bykofoto/Antonio García

Clara Sánchez, escritora: “Cuando escribo una novela lo que quiero es transmitir una sensación”

“Nada es gratis, incluso el lujo tiene su precio. A veces es mejor vivir con poco que con demasiado”

La escritora Clara Sánchez, ganadora en 2013 del Premio Planeta, estuvo el pasado fin de semana en Teruel para presentar su última novela, el thriller psicológico Infierno en el paraíso, durante la Feria del Libro y Cómic.

-¿Qué es más complicado, escribir un éxito de ventas de Planeta o promocionarlo?

-Bueno, escribiendo yo me lo paso muy bien, sufro, me alegro y digamos que estoy en mi salsa, pero promocionarlo es que todavía no me he acostumbrado, lo digo de verdad. Llevo publicando treinta años y no sé cómo decir; promocionar los libros es como salir a la intemperie. Lo bueno es que también vas conociendo a periodistas y al final también se establece una buena relación, pero es completamente distinto. A mí me cuesta.

-En su presentación en la Feria del Libro de Teruel comentó que le preocupa destrozar sus novelas cuando habla de ellas.

-Claro, es que no sabes cómo lo estás haciendo. Yo creo que los más apropiados para hablar de la novela son los lectores. A mí cuando los lectores me hablan de mis novelas me descubren cantidad de cosas. Por ejemplo, en el Premio Planeta, El cielo ha vuelto, la protagonista, que es una modelo llamada Patricia, después de hablar mucho de la novela durante media hora me dice un lector: “Bueno, Clara, es que todo se puede resumir diciendo que es una chica que está sola y no lo sabe”. Pues dije, tienes razón, es que sobraba la media hora de todas mis explicaciones.

-Todo puede resumirse.

-En una frase todo, y te diría más, en una sensación.

-¿En qué sensación resumiría su última novela, Infierno en el paraíso?

-Impotencia. Esa es la palabra y la sensación que provoca, porque me doy cuenta de que siempre que escribo una novela lo que quiero transmitir es una sensación, da igual que tenga 300 páginas que 500 o 100, es una sensación, y en este caso es la sensación de impotencia. ¿Qué se hace cuando no te dejan hacer lo que tú quieres hacer? En otra novela anterior, que se llama El amante silencioso, que es sobre las sectas, la sensación era manipulación. En Lo que esconde tu nombre, que es una de mis novelas más conocidas, del Premio Nadal, es el engaño, que no somos lo que parecemos. Siempre tengo una sensación que transmitir, y en Infierno en el paraíso es la impotencia de que no te dejen ser como tú quieres ser.

-¿Hasta qué punto se involucra en sus obras emocionalmente?

-Al cien por cien. Yo creo que lo más interesante de mis novelas, aunque son thrillers psicológicos y tienen una estructura muy trabajada para crear suspense y demás, pero yo creo que lo más valioso es todo el mundo emocional que pongo en ellas.

-¿En Infierno en el paraíso pudo hablar con el tipo de mujeres que aparecen retratadas en la obra?

-Sí, sí, he hablado con algunas, lo que pasa es que yo no puedo ser ellas. Por mucho que te hablen, por mucho que te cuenten hay una barrera de la incomprensión que sentimos hacia un mundo que no conocemos. Por eso la novela está contada por Sonia, que es una chica madrileña, occidental, y todo lo que ocurre lo vemos a través de sus ojos asombrados, que es como nosotros vemos esa realidad porque incluso aunque vivas allí, aunque vivas en Riad o en otro sitio no eres ellos, no puedes comprender desde dentro.

-Decía que da mucha importancia a lo que dicen sus lectores, ¿qué es lo más interesante que le han dicho de Infierno en el paraíso?

-Sobre todo que se identifican absolutamente con Sonia, la narradora porque cuando ellas han visto a gente de este tipo han sentido lo mismo que Sonia, que es asombro y perplejidad.

-En esta novela habla de mujeres que viven en el lujo pero oprimidas porque no tienen libertad, pero también hay muchas mujeres que sin vivir en el lujo padecen lo mismo, están atrapadas y viven en jaulas que no son de oro.

-Claro, por eso hablar de libertad es complicado porque es una palabra muy grande. Qué sucede, que a veces las mujeres occidentales que disfrutamos de más derechos y libertades que ellas, voluntariamente casi o por la presión social llevamos el velo por dentro, no por fuera, porque nos resignamos a no hacer todo lo que quisiéramos hacer. Estamos muy presionadas socialmente y por nuestra propia biología por el hecho de tener que ser madres, tener que enamorarnos, que cuidar a lo mejor a los padres. La mujer tiene una presión que a veces es difícil porque es una presión sentimental, emocional, de la que es muy difícil liberarse, y que hace que uno lleve digamos como un velo por dentro.

-Es la primera vez que visita Teruel y además su Feria del Libro, ¿qué le ha parecido?

-Pues me parece maravilloso. Es que ahora mismo que se apoye el libro, que cuenten con nosotros con los escritores, de verdad que es de agradecer al máximo y de corazón, porque es un bien para todos. Es un bien para la industria del libro, que es muy importante, pero también para la vida cultural de las personas, porque al fin y al cabo lo que nos hace feliz es la cultura, lo que más feliz nos hace es liberar la imaginación. Y luego aparte, lo que he visto de Teruel me ha encantado, me parece una ciudad preciosa.

-Está en el núcleo de la llamada España vaciada, no sé si es conocedora de esa realidad con sus reivindicaciones.

-Sí, sí, me parece genial.

-¿Se imagina una novela suya en la España vaciada?

-Hombre, me la puedo imaginar perfectamente, lo que pasa es que Infierno en el paraíso tiene lujo porque de eso se trata, de ver la cara b del lujo, es decir, nada es gratis, incluso el lujo tiene su precio. A veces es mejor vivir con poco que con demasiado.

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