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Diego Loras, asesor en prácticas para la ONU: "El hambre y la guerra deberían ser la principal preocupación de la sociedad"

El economista turolense completa sus estudios gracias a una pasantía en Nueva York

Por Paula Aznar

Diego Loras Gimeno es un jóven de 25 años nacido en Teruel, donde residió hasta los 18 años.  Estudió en el colegio las Anejas y en el Instituto Francés de Aranda. Después, cursó en Valencia el Grado en Economía y decidió seguir su formación en este ámbito con el Máster en Economía en la ciudad de Barcelona. Sin embargo, quiso ir más allá del pensamiento económico y complementó sus estudios con el Máster en Ética y  Democracia impartido en Valencia y Castellón para relacionar lo que había aprendido anteriormente con pensamientos éticos y filosóficos.

Actualmente estudia un Doctorado en Economía, concretamente en la Universidad Pontificia Comillas en Madrid. Con motivo de sus prácticas, fue seleccionado en el programa de pasantías en la sede de Naciones Unidas (Nueva York), donde se encarga de seguir las reuniones y redactar informes sobre estas.

Además, investiga sobre la pobreza, la desigualdad y el desarrollo rural, siempre sin olvidar su tierra natal y los pueblos de la provincia con los que se siente arraigado: Jorcas y Cosa.

-¿De qué trata el programa de prácticas y cómo lo descubrió?
-Es un programa de prácticas para jóvenes de todo el mundo que acaban de empezar a trabajar. Los jóvenes que hemos sido seleccionados nos encargamos de realizar informes y documentos sobre las diferentes reuniones o comisiones que cubrimos aquí en la ONU. Siempre me había interesado el trabajo que hacen los organismos internacionales y buscando información encontré estas prácticas por internet.

-¿Qué requisitos tuvieron en cuenta para admitirle en el programa?
-El expediente académico, el nivel de inglés, la experiencia internacional previa, el conocimiento de temas relacionados con el desarrollo sostenible… Pero sobre todo hay que hacerlo bien y tener suerte en las entrevistas y pruebas que te hacen en el proceso de admisión.

-¿Cómo funciona a grandes rasgos el trabajo en la ONU?
-La ONU es una institución enorme. Hay muchos órganos y agencias dentro de la misma y también cada país tiene su delegación ante la ONU. En general, lo más conocido es el Consejo de Seguridad y la Asamblea General. En el Consejo de Seguridad se trata de solucionar conflictos armados mediante operaciones de paz y seguridad. Es el único órgano de la ONU con posibilidad de obligar a los gobiernos a cumplir sus resoluciones. Luego la Asamblea General y los otros órganos aprueban resoluciones que orientan el comportamiento de los países en distintos aspectos, pero que no les compromete legalmente al cumplimiento de los mismos.

-¿En qué reuniones de la ONU ha participado y de qué trataban?
-Por ejemplo, ahora mismo estoy siguiendo el Foro Político de Alto Nivel, donde cada año los países presentan sus avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un elemento muy repetido en el foro ha sido que más de la mitad de los avances que se habían hecho con respecto a los ODS desde 2015 se han perdido por las consecuencias de la pandemia.

Pero he estado en muchas otras reuniones sobre temas tan diversos como la desertificación, la contaminación de los océanos, los bloqueos comerciales, los refugiados Rohingya…

-¿Cuál es la organización que siguen en las prácticas?
-Cubrimos diferentes temas pero siempre dentro de un margen. A mí, como soy economista, no me mandan a cubrir temas de conflictos armados, pero sí todo lo que tiene que ver con desarrollo, crecimiento económico, etc. A cada compañero le asignan temas en función de su formación y experiencia.

-¿Cree que algo de lo que se plantea en la ONU puede servir para solucionar los problemas de la España vaciada?
-Creo que sí. Los ODS plantean como un logro que los países tengan territorios equilibrados donde la población esté repartida entre entornos urbanos y rurales.

Además, es importante ver cómo la ONU se toma muy en serio la participación de los movimientos sociales en las decisiones finales que se adoptan. Continuamente se invita a representantes de la sociedad civil a hablar en estos foros.

En nuestro país, Teruel Existe y otros movimientos ciudadanos de la España vaciada son pioneros en la proposición de políticas contra la despoblación desde la sociedad civil (lo que en Estados Unidos llaman bottom-up policy). Creo que seguir ese camino sería adecuado para solucionar el problema.

-Después de haber trabajado un tiempo en la ONU, ¿cuáles son los temas de actualidad que más le preocupan en cuanto a la sociedad y los países?
-Cuando ves los problemas de la humanidad desde aquí, queda claro que cuestiones como el hambre y la guerra siempre deberían ser nuestras principales preocupaciones como sociedad. Para no quedarnos en lo abstracto, lo importante es comprometerse con algo que tenemos a nuestro alrededor y que creemos que debe ser mejorado.

-En un futuro, ¿usted se ve trabajando en la ONU en Nueva York o trabajaría en una ciudad pequeña como Teruel?
-Venir a la ONU está muy bien para tener una perspectiva internacional de cómo funciona la toma de decisiones al más alto nivel. Pero creo que como se cambian las cosas es desde el territorio y por eso en el futuro me gustaría poder trabajar en Teruel para volcar todo lo que he aprendido fuera. Aunque es cierto que los jóvenes necesitamos oportunidades para volver que hasta ahora no se nos han dado. No se puede seguir perdiendo el talento de los jóvenes que nos hemos visto obligados a marchar.