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Luis Alegre, escritor, cineasta y crítico de cine: “Queríamos estar a la  altura de lo insólito que  fue siempre Félix Romeo” Luis Alegre, escritor, cineasta y crítico de cine: “Queríamos estar a la  altura de lo insólito que  fue siempre Félix Romeo”
Luis Alegre ayer, en el pantano de Lechago, con la zodiac transportando la biblioteca sumergida a sus espaldas. M. A. A. G.

Luis Alegre, escritor, cineasta y crítico de cine: “Queríamos estar a la altura de lo insólito que fue siempre Félix Romeo”

El lechaguino metió en la Biblioteca Sumergida en homenaje a su amigo su libro ‘Cerca de casa’, de 2014

En el décimo aniversario de la muerte del escritor Félix Romeo la localidad de Lechago, donde no nació pero de donde siempre se sintió, se volcó en un homenaje que consistió en cumplir su fantasía de crear una biblioteca sumergida en las aguas del pantano que amenazó con inundar el pueblo en los años 80. La asociación Amigos de Lechago junto a varios amigos, como Luis Alegre, Pepe Melero o Ángel Petisme, entre otros, cumplieron ese sueño este sábado.

-Esta 'bomba de amor', esta biblioteca sumergida, no solo destila una tremenda poesía sino que además ha sido tan surrealista como le gustaba ser a Félix Romeo, por lo complicado que resultó sumergirla completamente... Sin duda un acto a la altura del homenajeado, ¿no?

-A Félix le hubiera hecho muchísima gracia, desde luego, pero en la vida hubiera podido imaginar que fuéramos a hacer algo así, que fuéramos a cumplir su sueño. Las fantasías surrealistas nunca se cumplen, se quedan como eso, como fantasías surrealistas. Para cumplirlas hay que echarle mucho coraje y mucha imaginación. Hemos querido estar a la altura de lo insólito que fue siempre Félix Romeo.

-¿El sábado, en su homenaje, fue un día triste o un día alegre?

-Es un día profundamente alegre. La tristeza alrededor de la pérdida y de la ausencia de Félix es constante, pero precisamente hay que compensar esa tristeza que siempre nos invadirá a la gente que le quisimos con actos como este. El tono de esta iniciativa era profundamente alegre, para exaltar su personalidad, su imaginación, su fantasía, su amor por los libros, por las bibliotecas... Yo he estado muy feliz y creo que el espíritu del día ha sido profundamente alegre.

-Ahora Félix Romeo tendría 53 años y estaría, probablemente, en la cima de su vida literaria. ¿Ha fabulado alguna vez sobre lo que nos hemos perdido, sobre los libros que podríamos haber leído durante la última década, de haber estado él entre nosotros?

-Muchas veces. Félix murió con 43 años y estaba en un momento óptimo. Cada año que pasaba acumulaba más sabiduría, acumulaba más capacidad motivadora para la gente, acumulaba más influencia, y la huella de su personalidad, de su obra y de su ejemplo iba creciendo de forma exponencial. Yo creo que hubiera seguido aumentando toda la vida y, en ese sentido, claro que nos estamos perdiendo muchas cosas. Lo echamos mucho de menos, y para la gente que le quisimos tanto y que estamos tan cerca de él, es una ausencia completamente insoportable, y que no puede cubrir nada. Y de ahí que este tipo de actos y homenajes sean necesarios para compensar esa angustia que nos provoca no poder estar con él.

-Romeo solo tuvo tiempo de publicar cuatro novelas, la última de ellas a título póstumo, además de algunos relatos y artículos. Pero Ángel Petisme ha dicho que su mejor obra, su obra maestra, fue el grupo de creadores, intelectuales y amigos que supo reunir a su alrededor e impulsar hacia delante... ¿Está de acuerdo con esa afirmación?

-Sí. Sin duda podemos decir que sí, que una de sus obras maestras fue su capacidad para hacer amigos, para generar amistades entre gente que no se conocía, ser catalizador de iniciativas, animador de vocaciones literarias... Hay mucha gente que estuvimos a su alrededor y que le estamos muy agradecidos por esa gran influencia que tuvo sobre nosotros. Creó grupos de amigos que sin él no hubieran existido, eso es verdad.

-¿Qué ha introducido usted en esa bomba de amor, en esa biblioteca sumergida y en esa cápsula del tiempo que ahora aguarda en el fondo del pantano de su pueblo?

-Yo introduje un libro, Cerca de casa, donde hablaba mucho de él. Lo escribí después de su muerte y me parecía que era el libro más indicado para acompañar y para nutrir esta biblioteca.

-¿Tiene la sensación de que si Félix hubiera nacido o vivido en otro lugar, en otra Comunidad Autónoma, en otro país, su nombre sería más conocido entre el público general?

-No estoy seguro de eso. Aquí, en Aragón, yo creo que lo hemos valorado bastante, por lo menos un grupo de gente suficientemente significativo. Lo hemos celebrado desde el principio, y no solo en Aragón, sino también fuera, porque el también trabajó mucho en Madrid, empezando por La Mandrágora, el programa de televisión que dirigió y que tuvo proyección nacional. Hay culturas que tratan de potenciar al máximo sus figuras, en Cataluña por ejemplo o en Francia esto se ve muy bien, porque tienen una veneración especial por su gente de la cultura. En el resto de España en general nos falta eso, pero dentro de nuestras posibilidades creo que en Aragón nos hemos volcado en relación a Félix, para potenciar su memoria, su legado, sus escritos y su ejemplo. No sé si en otro sitio su figura hubiera tenido mayor repercusión, pero creo que podemos estar bastante contentos con lo que hemos conseguido. Tenemos cierta tranquilidad en la conciencia, por lo menos por haberlo intentado.

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