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Nicolás Carbonell, hijo del cantautor Joaquín Carbonell: “Este año ha sido una montaña rusa, con todo recordándonos a Joaquín” Nicolás Carbonell, hijo del cantautor Joaquín Carbonell: “Este año ha sido una montaña rusa, con todo recordándonos a Joaquín”
Nicolás Carbonell (izda.), junto a su hermano Alejandro y el busto de Joaquín Carbonell esculpido por José Miguel Abril

Nicolás Carbonell, hijo del cantautor Joaquín Carbonell: “Este año ha sido una montaña rusa, con todo recordándonos a Joaquín”

Considera que el Museo Carbonell y otros muchos proyectos “irán saliendo poco a poco”

El cantautor allocino fue uno de los artistas que con mayor puntualidad y empeño se lanzó a hacernos más llevadero el confinamiento del pasado año publicando en redes sociales un video diario con sus canciones y versiones. Pero el 12 de septiembre se lo llevo la covid, dejando sus memorias a medio escribir, un buen puñado de proyectos en marcha y muchísimos amigos desolados por su marcha.

Este domingo algunos de ellos se dieron cita en Alloza, en la conmemoración del primer aniversario de su muerte, en el que además se puso en marcha de forma oficial el proyecto que ha de terminar con una Casa Museo Joaquín Carbonell en el pueblo donde nació.

-El homenaje a Joaquín Carbonell en Alloza ha sido una fiesta musical en la que muchas personas han manifestado el cariño del que disfrutaba, pero también nos hemos acrodado de su inesperada muerte. ¿Ha sido un día triste o una jornada alegre?

-En estos casos hay que intentar ser un poco como Joaquín, y buscar siempre el optimismo y las razones para estar alegre. A Joaquín no le hubiera gustado que hubiéramos estado aqui todos llorando por su muerte, seguro. Al menos nos hemos juntado la familia, han venido muchos amigos, las instituciones públicas se han acordado de él, porque también tenía muchos amigos allí... Yo creo que ha servido para acordarnos de él, pero todos juntos y enviando energía positiva.

-¿Cómo ha sido este año para ustedes, los familiares cercanos de Joaquín? Con la pandemia, los actos que se han organizado o que se han querido organizar, las llamadas de los medios de comunicación y de sus amigos... No sé hasta que punto os ha dado tiempo a cumplir el duelo por él.

-Ha sido una especie de montaña rusa, la verdad. Un continuo bombardeo de emociones, de estímulos, de muchas personas de muchos lugares, y la verdad es que cuesta un poco hacerse a la idea, en ese contexto, de que Joaquín nos ha dejado, de que no está porque se lo llevó la covid y no va a regresar. No ha dejado de llegarnos manifestaciones de cariño de todos los sitios y, pese a que desde luego agradeces y te alegras por comprobar que mi padre tenía muchísima gente que le quería, al mismo tiempo es inevitable que te cueste mucho desprenderte de su presencia, cuando hay tantas cosas y tantas llamadas que te lo están recordando todos los días.

-Más allá de asociaciones culturales como la que acaba de crearse en Alloza, ¿está prevista la puesta en marcha de alguna fundación oficial con el objetivo de mantener y promocionar el legado musical y cultural de Joaquín Carbonell?

-Sí. Lo que ocurre es que Joaquín dejó muchos proyectos empezados, a mitad, porque cuando sufrió la enfermedad él estaba plenamente en activo. Entre eso y la pandemia, que siempre lo complica todo, se han ido retrasando los plazos. Desde luego que nuestra intención es crear la herramienta apropiada, pero su familia somos gente trabajadora, que como cualquiera tiene asuntos que atender y quizá por eso también cuesta un poco más sacar adelante este tipo de proyectos. Gracias a gente como José (Loscos), de la asociación Joaquín Carbonell de Alloza, que nos está echando una mano muy importante con el tema de la casa natal de Joaquín, irán saliendo todos los proyectos poco a poco.

-Para el de la Casa Museo de Carbonell en su pueblo las instituciones se han comprometido muy seriamente desde el Gobierno de Aragón y desde la Diputación Provincial de Teruel. ¿Confía en que no se quedará en papel mojado y saldrá adelante pronto?

-Eso nunca se sabe. La verdad es que todavía no hemos hablado de fechas, y desde luego hay mucho trabajo previo por hacer. Pero creo que el emprendimiento, que es muchas veces lo que más cuesta de completar, está hecho. Ese primer paso y el tener la idea fijada de querer hacerlo, más el compromiso de las instituciones para que se haga realidad, creo que es suficientemente importante a estas altura.

-Quienes conocimos a Joaquín fundamentalmente en su faceta artística os envidiamos a quienes lo hicisteis en la más personal. ¿El Carbonell padre se parecía al Carbonell artista que todos conocíamos?

-Se parecía, sí. La imagen pública que proyectaba era bastante fiel a como realmente era él en su esfera personal, y con todo el mundo se mostraba igual. Era muy divertido, a veces un poco desesperante... Era todo un personaje, y podría contarte anécdotas de todo tipo porque era todo un personaje capaz de las cosas más sorprendentes durante las 24 horas del día. Desde luego que Joaquín no dejaba de ser humano; hacía los huevos fritos como todo el mundo, se sentaba a comer y tenía que ir baño de vez en cuando. Pero la ironía y la socarronería que todo el mundo le conocía era lo habitual, lo que le caracterizaba, y la mantenía en cualquier situación. Con sus amigos, con su familia, y seguro que cuando iba a ver a Javier Lambán, que también era amigo suyo, le hablaba con la misma familiaridad y el mismo talante divertido.

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