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Pedro López, presidente de la Fundación Cante de las Minas: “El quejío de los mineros es  la mayor herencia cultural que han podido dejar a La Unión” Pedro López, presidente de la Fundación Cante de las Minas: “El quejío de los mineros es  la mayor herencia cultural que han podido dejar a La Unión”
Pedro López alza el castillete del Pozo San Juan recibido en agosto de 2021

Pedro López, presidente de la Fundación Cante de las Minas: “El quejío de los mineros es la mayor herencia cultural que han podido dejar a La Unión”

El pozo San Juan de Andorra debuta este sábado como sede seleccionadora de artistas para el festival flamenco
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Desde hace más de una década, el Pozo San Juan de Andorra es uno de los primeros escenarios en disfrutar en agosto del arte flamenco de los ganadores de la Lámpara Minera del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión (Murcia). Fruto de esta relación entre localidades mineras, la turolense se suma este sábado (19:00 horas) a las sedes para seleccionar a los mejores cantaores, guitarristas y bailaores del país que participarán del 27 de julio al 6 de agosto en el certamen murciano. El presidente de la Fundación Cante de las Minas y alcalde de La Unión, Pedro López, da la bienvenida a Andorra a los tablaos satélites e invita a disfrutar de la valía de los tres cantaores, el guitarrista y la bailaora que brindarán un buen espectáculo a la afición.

-¿Por qué decidieron que Andorra fuera sede satélite?

-En Andorra venían contratando al ganador de la Lámpara Minera desde hacía muchos años. Tuvimos conocimiento de ello y nos pusimos en contacto con el ayuntamiento y la comarca, y de ahí salió esta prueba selectiva. En agosto de 2021 acompañamos en Andorra a La Repompilla en su actuación y la verdad es que quedamos gratamente sorprendidos de ver cómo acogían a nuestra ganadora y el interés por seguir colaborando y contando. El feeling fue inmediato y todo fue muy fácil para mantener y mejorar el convenio que ya teníamos.

-¿Qué objetivos persiguen con estas actuaciones previas?

-Precisamente, que nos conozcan tras el éxito de nuestros 60 festivales -este año se celebra el 61- y la descentralización. En la provincia de Teruel, en Andorra, hay gran afición al flamenco por la gran similitud que tenemos con La Unión al ser municipios mineros, nosotros minería metálica y aquí carbón. Al final, en la mina hay los mismos problemas y sentimientos, y nuestro  cante es un flamenco duro, de dolor, de sufrimiento, y eso cualquier minero y en cualquier lugar de España y del mundo lo ha sentido. Igual que pasó en La Unión, a donde vinieron muchos de Andalucía, en Andorra pasó lo mismo. La afición por el flamenco se reparte y lo que queremos es seguir dándonos a conocer.

-¿De qué lugares irán a cantar, tocar y bailar a Andorra?

-De Andalucía y de la zona centro. Los que asistan verán a dos cantaores y una cantaora, un concursante en guitarra y una bailaora. Más que una prueba, se trata de un espectáculo porque no se trata de aficionados, sino de profesionales que buscan un revulsivo para sus carreras a través de nuestro festival. Yo siempre digo que somos la Operación Triunfo del flamenco, pues marca un antes y un después en las carreras de los ganadores.

-¿Cómo es el proceso de selección? ¿Hay un jurado?

-Dentro de la fundación tenemos una serie de entendidos en flamenco, especialmente de nuestros cantes minero-levantinos que son un estilo que se desarrolló en La Unión como resultado de las migraciones de almerienses en el siglo XIX. El máximo exponente es la minera, pero también están la taranta, cartagenera, levantica, murciana y el fandango minero. Este fin de semana no solo tenemos selección en Andorra sino también en Valladolid, por lo que hay varios equipos y toda la confianza en ellos para que nos deriven semifinalistas al festival que se disputará del 27 de julio al 6 de agosto.

-¿Qué supone el Cante de las Minas para La Unión?

-Todo, significa todo para nosotros. Fuimos un municipio industrial minero, considerado a finales del siglo XIX la Nueva California en España. Pero como nos pasa a todos los municipios que vivimos de la minería, en un momento dado se produce el declive, la paralización del sector. En nuestro caso llegó en los años 90 del siglo XX. Pero las minas nos dejaron estos cantes de los que vinieron a trabajar y a ganarse el sustento con unas condiciones laborales durísimas. A través del cante expresaban miedos, dolores, reivindicaciones... el quejío que decimos. Esta es la mayor herencia cultural que han podido dejar al municipio. Este festival nació de un sueño y hoy día es una gran realidad que, los que tenemos la suerte de ser alcaldes de La Unión y por ende presidentes de la fundación, debemos seguir promoviendo.

-¿Hubo alternativas al cierre de las minas en Murcia?

-En nuestro caso solo hubo cierre. Fue como si nos hubiesen dado un golpe mortal porque perdimos nuestra forma de vida. Es cierto que La Unión está muy cerca de una gran ciudad como es Cartagena, donde tenemos el sector servicios de cara especialmente en el periodo estival. La gran mayoría de personas se reconvirtió en las distintas empresas de la periferia de Cartagena. En La Unión seguimos sintiendo que somos ciudad minera pero nos tenemos que reconvertir en una ciudad de servicios que ofrezca al visitante una historia, un paisaje. Queremos recuperar una bahía natural que fue anegada por estériles derivados de la minería. Esa es nuestra gran lucha y esperanza. Pero es difícil reciclarse y entrar en un mercado laboral cada vez más exigente si no tienes la ayuda de las grandes administraciones. Nosotros no la tuvimos, pero espero y deseo que en Andorra la tengan. En los 90 La Unión no llegaría a 18.000 personas y estamos en 20.500. Recibimos personas de Cartagena que quizá piensen que aquí hay más calidad de vida.

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