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Javier Lizaga

Del “comunismo o libertad” que nos planteaba Ayuso podríamos pasar a “tontuna o engaño”. Desde enero ha empezado una maldita guerra, el Senado ha aprobado 77 leyes, pelechó la Reina madre y hasta se estozoló el Torico, heroicidad o no. Y aunque parezca la Costa Oeste, estamos aquí en Teruel y a dos meses de cerrar el año, de las ayudas al funcionamiento de las empresas nanay. Sí, de esas ayudas que los presupuestos generales (ley) contemplan desde hace 10 meses y que todo bicho político viviente asegura estar a favor. De esas no sabemos NADA.

Para ser exactos, algo si que sabemos, lo hemos oído más veces que Despechá. Este fin de semana lo repitió el ministro Bolaños: están calculando cómo se aplican, qué baremos y blablabla. Da que pensar. Igual ha caído en manos del mismo que redactó el tramo de la Nacional 232 entre Teruel y Castellón que estuvo 25 años de obras. Las alegrías nos duran lo que la isla barataria a Sancho Panza. Hemos tenido ave con Madrid, internet de alta velocidad (plan 300) y ya hemos perdido la cuenta de convenios y variantes pendientes.

Pero esta vez no sólo son promesas como decían Los Piratas. La Comisión Europea, el gobierno de la Unión, ha dejado por escrito que de los 27 países que forman la unión, de los 83 millones de habitantes, hay tres territorios (Soria, Cuenca y Teruel) que son distintos a todos los demás (“escasamente poblados”) y como tal requieren un trato especial, un apoyo especial y una atención especial. Y hasta dejó marcado el tope de un 20% de exenciones fiscales para las empresas de estos territorios.

17 meses llevamos para redactar los detalles, en un puedo y no quiero. Quienes lo hacen (o deberían estar en ello, para ser exactos) desprecian una oportunidad histórica. Una posibilidad de tener una ventaja única pero, sobre todo, de ser un territorio pionero en toda Europa, un modelo de desarrollo diferente. Usarlo como arma electoral sería como la petición de mano de Tamara Falcó. Empezamos a contar el tiempo en nanosegundos y a preguntarnos sobre esas ayudas: ¿dónde están?

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