Síguenos
Javier Lizaga

Narva es un parque. Es lo que dicen los arquitectos de Tallin cuando tienen que construir allí para ensalzar que no hay solares vacios, sino praderas por las que correr. La calle ancha, Suur, se llama así porque era la única donde daba el sol. Aunque realmente de ella, de esa calle, solo queda su historia. Toda la ciudad fue arrasada por las bombas durante la Segunda Guerra Mundial. Solo quedaron en pie tres edificios, uno de ellos, el ayuntamiento, se arregló porque los locales mintieron colectivamente a los comunistas y los convencieron de que era la antigua sede del sindicato obrero. Y estos no tuvieron más remedio que arreglarlo.

Ahí justo al lado, en el colegio universitario, a 3.000 kilómetros de mi casa fui a explicar lo que pienso del periodismo. Les conté que últimamente se parece demasiado a la comida rápida. Mediocre y previsible. Pero llena la tripa y siempre está en oferta. También les dije que mientras los gurús explican que lo digital nos salvará, muchos medios locales siguen cerrando. A ellos, que les costaba pronunciar bien mi nombre, les expliqué que ya no está la tele local donde fui cuando era niño a contar cosas. Que los compañeros se jubilan y no los sustituyen. Y todo para exponerles que es en estos medios, limitados y artesanales, donde se cuentan más verdades. Quizá pequeñas. Pero sumadas son muchísimas.

Me gustaría decirles que distingo todas las mentiras que nos rodean pero no. Miren como funciona. Propuesta de un eurodiputado de Le Pen (extrema derecha francesa) que pide un fondo para los muertos por la vacuna del covid y ofrece datos exagerados cuando la explica en el parlamento. Medios que le dan la vuelta y obvian que la propuesta, además de ser una propuesta, fue rechazada. Titular: 5.000 muertos por las vacunas y Europa quiere crear un fondo para compensarlo. Y eso es lo que, resumido en una foto, nos llega después al wasap, enarbolado por algun tonto del haba que encima quiere convencernos de que las vacunas son una castaña. (Pero que se la ha puesto claro).

Posiblemente la única certeza sea que Narva es un lugar maravilloso.

El redactor recomienda