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El Banco de Sangre ha llegado este verano a 23 pueblos de Teruel con casi 870 donaciones El Banco de Sangre ha llegado este verano a 23 pueblos de Teruel con casi 870 donaciones
Un hombre donando sangre, el martes por la tarde en la localidad de Albarracín. I. Muñoz

El Banco de Sangre ha llegado este verano a 23 pueblos de Teruel con casi 870 donaciones

La demanda de componentes sanguíneos se ha incrementado un 12,5 % respecto al año pasado
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Donar vida no toma vacaciones. El Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, en colaboración con las Hermandades de Donantes distribuidas por todo el territorio, mantiene su intensa actividad también en los meses estivales. Este verano se ha intensificado el llamamiento a la ciudadanía porque se ha incrementado la demanda de componentes sanguíneos por parte de los hospitales y los donantes están respondiendo. En julio y lo que va de agosto se ha acudido a 23 poblaciones en la provincia de Teruel para las extracciones y se han realizado 869 donaciones, con 78 nuevos donantes.

La unidad móvil de Teruel tenía esta semana su parada en Albarracín. El centro de día de esta localidad se transformó entre la 18.00 y las 21.00 horas en una sala de extracción donde los donantes del municipio cumplían una vez más con su compromiso solidario.

“Vengo porque es una manera muy fácil de ayudar a gente que lo necesite. No es nada doloroso y no da ningún problema”, comentó Eva Casas, una de las donantes que lleva colaborando más de diez años.

También Jesús Soriano, uno de los donantes más veteranos ya que lleva 30 años, recordó que se necesita sangre y que con este gesto con el que “no pasa nada” se “ayuda a los demás”.

La internista del Hospital Obispo Polanco de Teruel Isabel Moreno, encargada de la colecta de sangre en Albarracín, explicó que el calendario para estas citas se marca desde Zaragoza, desde el Banco de Sangre de Aragón, y que acuden cada tres o cuatro meses a los diferentes pueblos, de la zona más próxima a Teruel, ya que en el Bajo Aragón están las Hermandades de Alcañiz y Andorra.

La acogida por parte de la población siempre es muy positiva. “La gente en Aragón a lo largo de todo el año es muy, muy solidaria. Los donantes están muy concienciados y cuando les ocurre algo incluso pasan a saludar y te piden, entre comillas, disculpas por no poder donar porque están enfermos”, comentó la doctora Moreno que añadió que en Teruel son “superfieles” e incluso “se quejan de que la edad límite sea los 65 años” porque dicen que “están estupendos, les sienta bien y les encanta ayudar a los demás”.

Los datos también avalan ese compromiso sanitario de los turolenses. La gerente del Banco de Sangre de Aragón, Carmen Garcés, señaló que los donantes de la provincia tienen el mayor índice de donación de la comunidad. En Zaragoza es de un 36 % de donaciones por mil habitantes y en Teruel alcanza el 41 %.

La internista del Hospital Obispo Polanco aseguró que hay “un sentimiento de hermandad” entre los donantes y que se animan a acudir a la cita unos a otros. Un buen ejemplo es el caso del vecino de Albarracín Teófilo Soriano que es donante desde 2003 y explicó que le alentó su mujer que ya era donante antes que él. “Me fue convenciendo y acudo siempre que puedo. Va bien porque renuevas sangre y sobre todo porque sirve de mucho. Cuando nos ha ocurrido de estar en el hospital, la verdad es que es cuando se nota la importancia”, afirmó Teófilo Soriano.

Colecta masiva de sangre en el centro de día de la localidad de Albarracín

En verano, a la población habitual de los pueblos se suman aquellos que pasan en estos municipios sus vacaciones.

“Hay más gente. Vienen personas de comunidades colindantes como la Comunidad Valenciana que veranean aquí y tienen la costumbre. Siempre que vienen al pueblo vienen a la donación. Muchos son donantes en las dos comunidades. Les recomendamos que espacien las donaciones pero pueden donar aquí sin problema”, detalló Isabel Moreno.

En cuanto a la diferencia entre los pueblos y la ciudad, la doctora aseguró que hay pueblos con muchísima afluencia como Calamocha o Utrillas pero que en la capital hay mucha más población y personas que acuden a hacer algún recado y aprovechan para donar ya que, además de las colectas masivas, en el Obispo Polanco se puede donar todos los días por la mañana, de 9.00 a 14.00 horas.

La gerente del Banco de Sangre de Aragón explicó que la demanda de concentrado de hematíes (el componente sanguíneo más utilizado) ha aumentado un 12,5 por ciento en la comunidad hasta el 20 de agosto respecto al año pasado y que aragoneses y turolenses están respondiendo a las peticiones que se han hecho para acudir a donar.

Carmen Garcés recordó que el plan que está impulsando el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón para la reducción de las listas de espera quirúrgica ha conllevado que la disminución de las operaciones durante los meses de verano haya sido menor que otros años. “Ya sabíamos que iba a haber más actividad y más demanda y por eso hemos intensificado la promoción de la donación en todo el territorio”, señaló la responsable del Banco de Sangre.

Además, el incremento de la movilidad, mayor que con las limitaciones de los veranos anteriores por la pandemia, también ha llevado a que se produzcan más accidentes que también supone una mayor demanda.

Grupos más demandados

La responsable de las donaciones en la comunidad indicó que hay suficiente material para dar respuesta a la demanda, aunque se está un poco justo en los grupos A- y 0-, si bien se necesitan de todos los grupos y es fundamental que continué la colaboración de los donantes. “La sangre es necesaria todos meses y cuesta poquito ir a donar y si se está de vacaciones hay tiempo. Quien haya pensado alguna vez hacerlo, le animo a que lo prueben. Nadie se arrepiente después”, aseguró Garcés.

En esta misma línea la doctora Isabel Moreno recordó que donar sangre “no duele, no cuesta dinero, se pueden salvar muchas vidas con un gesto altruista”.  “Hoy me puede hacer falta a mí y mañana a ti”, añadió la doctora.

La doctora Isabel Moreno toma la tensión y mide la hemoglobina a uno de los donantes antes de la extracción

Un operativo que se despliega por todo el territorio para facilitar la colaboración

El Banco de Sangre y Tejidos despliega su actividad por todo Aragón para que la población rural también pueda colaborar con sus donaciones. Tiene unidades móviles que salen de Zaragoza y vuelven a Zaragoza y también colaboran con las hermandades. En el caso de la zona de Teruel acude un vehículo de la Hermandad con personal del Hospital Obispo Polanco.

En cada municipio hay un delegado de la asociación que se encarga de colocar los carteles y avisar a todos los vecinos para que sepan qué día es la extracción.

“Hay que agradecer la labor de los delegados y las asociaciones que hacen una labor muy importante”, señaló la gerente del Banco de Sangre, Carmen Garcés.

Jesús Sáez, uno de los donantes que acudió a Albarracín destacó que está todo muy bien organizado porque avisan con mucho tiempo y por eso él acude siempre que puede.

El personal sanitario está formado con un médico y varias enfermeras, el número varía en función de si la población es más o menos grande y se hace la estimación con las donaciones de los años anteriores.

Una vez que terminan las extracciones sobre las 21.00 horas, por la noche continúa la actividad en el Banco donde se procesa la sangre para extraer sus diferentes componentes. Posteriormente, se distribuyen según las necesidades de los hospitales.

El proceso para donación es sencillo. El donante rellena una encuesta y se toma la tensión y se mide el nivel de hemoglobina. Si todo está correcto se pasa a las camillas donde las enfermeras un catéter para la extracción. La velocidad no es muy rápida para evitar posibles desvanecimientos. Cuando se ha recogido medio litro de sangre se está un tiempo en la camilla, haciendo compresión en el brazo para evitar que salgan hematomas y después se venda. Finalmente, se toma un tentempié par recuperarse.

Las próximas citas en Teruel serán mañana, 25 de agosto, en el Ayuntamiento de La Puebla de Valverde; el día 30 en Muniesa y en consultas externas del Hospital Obispo Polanco.

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