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Un coche patrulla en la calle Rosario el lunes, donde los vecinos aseguran que hubo un robo con violencia en plena calle

El presidente de la Federación Vecinal de Teruel apela a la convivencia tras los últimos actos vandálicos

Pepe polo pide que no se malinterprete lo que es la libertad

El presidente de la Federación Vecinal, Pepe Polo, apeló a la convivencia con el regreso a la normalidad y que no se malinterprete el concepto de libertad, tras los actos vandálicos producidos el pasado fin de semana, entre ellos el incidente que protagonizaron unos jóvenes que tiraron un contenedor de basura por el Viaducto Fernando Hué a la rambla de San Julián, y que está siendo investigado por la Policía Nacional.

Polo, que es también presidente de la Asociación de Vecinos de San Julián, se refirió a los problemas que han vuelto a surgir en el barrio en el ascensor que comunica con el Centro Histórico desde que finalizó el estado de alarma, y aludió también a dos intervenciones policiales que tuvieron lugar el lunes y ayer.

En el primer caso se habría tratado de un robo con violencia en plena calle en el que habrían estado involucradas varias personas, y ayer hubo abundante presencia policial en la calle San Antonio sin que se sepa tampoco cuál era el motivo y sin que haya trascendido de momento información oficial en ambos casos.

Polo opinó que “alguien está malinterpretando esa ansia que hay después del covid de salir a la calle”, y a su juicio está habiendo un “mal uso de la libertad” porque “volver a la normalidad no es volver al vandalismo puesto que afecta a la convivencia”.

Los vecinos del barrio de San Julián, en concreto de la calle Rosario, vuelven a quejarse de los problemas que entraña la concentración de jóvenes en la primera parada del ascensor, porque molestan a los usuarios y provocan peleas, algo de lo que se habían olvidado durante la pandemia al estar más limitada la movilidad, pero que ha vuelto a hacer acto de presencia.

La noche del lunes volvió a dispararse la alarma, aunque lo que en un principio los vecinos creían que había sido una pelea entre los que llaman los “chavales del ascensor”, luego resultó ser un robo con violencia en plena calle. Polo comentó que no sabían más y desde la Comisaría tampoco facilitaron mayor información a este periódico. Al parecer habría ya un detenido y podría haber más porque eran varios, pero se desconoce si tiene que ver con los jóvenes que se juntan en la primera parada del ascensor.

Polo indicó que ha comentado la situación de ese lugar de encuentro juvenil para que pueda tratarse en la junta de seguridad. No es un problema nuevo pero con la pandemia se había parado y ahora ha vuelto, como los actos vandálicos, lamentó el presidente vecinal, quien recalcó que aparte del contenedor que tiraron por el Viaducto hubo otros incidentes similares por otras partes de la ciudad. Sobre el incidente que mayor calado ha tenido porque los mismos jóvenes que intervinieron difundieron un vídeo por las redes sociales, hay varios identificados y hoy la Comisaría tiene previsto informar  sobre el estado de la investigación ya que ayer no se dieron a conocer más detalles.

Sobre la concentración de chavales en el ascensor de San Julián, que preocupa a los vecinos por los altercados que provocan, Polo comentó que se han planteado soluciones, desde el cierre de ese acceso que comunica con las rampas peatonales de la ladera de debajo de la estación de autobuses, aunque el problema es que hay personas que lo utilizan; al refuerzo de la videovigilancia y una mayor presencia policial a pie, sobre todo los jueves, viernes y sábados.

Esto ya surtió sus buenos efectos hace años cuando las laderas se convirtieron en un foco de botellón y algunos jóvenes arrojaban botellas y piedras contra los edificios que dan a la ladera. De forma coordinada la Policía Local y la Policía Nacional empezaron a patrullar en la misma ladera y al final consiguieron disuadir a los jóvenes que se concentraban allí.

Cuando más problemas generan los llamados “chavalillos del ascensor”, que preocupa que pueda acabar convirtiéndose en un foco de delincuencia, es entre las ocho y las diez de las noche, que es cuando los vecinos de la zona refieren que hay una mayor presencia y conflictividad sobre todo los fines de semana.

Polo insistió por otra parte en que para hacer frente al vandalismo se debería implantar el trabajo social en lugar de las multas porque son los padres quienes las afrontan y los verdaderamente culpables no toman conciencia.

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