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Los bomberos forestales alertan de que ningún pueblo de Teruel tiene un plan contra incendios Los bomberos forestales alertan de que ningún pueblo de Teruel tiene un plan contra incendios
Las llamas quedaron muy cerca de la localidad de Burbáguena, como se aprecia en la imagen del pasado 20 de junio por la tarde

Los bomberos forestales alertan de que ningún pueblo de Teruel tiene un plan contra incendios

Las localidades rodeadas de masas forestales tienen un gran riesgo y problemas para evacuar
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Cruz Aguilar

Un estudio sobre la peligrosidad de los cascos urbanos elaborado por la sección sindical de Comisiones Obreras de Sarga alerta del riesgo que existe ante un gran incendio forestal en numerosos pueblos ya que ninguno de los 236 que hay en la provincia de Teruel cuenta con un plan de defensa, que son aquellos que analizan los riesgos y plantean el protocolo de evacuación.

Lo que eleva el riesgo en buena parte de ellos, sobre todo los situados en zonas de alta montaña, es la cercanía entre el interfaz urbano y el forestal, así como el tipo de masa boscosa y su continuidad, según explica el bombero forestal de Gúdar-Javalambre Antonio Albiol, que además cuenta con formación en coordinación de emergencias y protección civil. Subraya que ninguna de las localidades provinciales dispone de un plan de defensa, que es el que analiza los riesgos posibles y las necesidades que existen para hacerles frente. La elaboración de estos planes obliga a tener en cuenta las necesidades y carencias con el interés de solucionarlos.

El Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por incendios Forestales de Aragón (Procinfo) establece que todos los municipios que tengan al menos un 50% de su término forestal en zonas de riesgo tipo 2 y 3, deben contar con un Plan de ámbito local por emergencias de incendio forestal. Por otro lado, la ley de Protección civil y atención  de emergencias de Aragón, plantea que estos municipios con el riesgo de incendios catalogados deberán contar a su vez con un Plan Municipal de emergencias de Protección Civil.

Franjas de protección

El primer paso en la realización de un plan de defensa es analizar el espacio, los vientos predominantes en la zona y el tipo de masas vegetales existentes. “Sabiendo el tipo de combustible y si la continuidad de las masas es vertical, horizontal o ambas están unidas, se puede modelizar, hacer unas simulaciones que nos ofrecen un posible escenario bajo las condiciones meteorológicas más desfavorables”, relata el bombero forestal. Esto permite conocer cómo afectará a la población y si se propagará en el municipio porque hay vegetación en su interior, determinando de esta forma la peligrosidad existente en cada casco urbano.
 

Las llamas quedaron a 200 metros de la residencia de Burbáguena. Calamocha TV


Por otro lado, los expertos alertan de que es imprescindible contar con hidrantes en perfecto funcionamiento dentro del casco urbano y también disponer de puntos de abastecimiento de agua para los vehículos de extinción en las zonas boscosas.

Uno de los elementos que se fijan en esos planes de defensa es el establecimiento de unas fajas perimetrales en las localidades que están rodeadas de vegetación. Estas franjas de entre 25 y 30 metros libres de combustible son las que ayudan a proteger las viviendas en caso de que los incendios se acerquen de forma peligrosa a los cascos urbanos. Lamentablemente, según indica Antonio Albiol, ningún municipio de Teruel cuenta con estas fajas protectoras.

Otro aspecto que se debería tener en cuenta y que hasta ahora no se ha atendido son las vías de evacuación, ya que, según concretan desde el área sindical de Sarga, hay localidades de montaña cuyas carreteras y pistas transitan por el medio de masas forestales que, en el caso de verse afectadas por las llamas, impedirían el paso para el desalojo de los vecinos. La solución pasa también aquí por la realización de franjas libres de vegetación junto a las carreteras, de forma que se pueda mantener la seguridad al evacuar a los habitantes de esos territorios.

Residencia Burbáguena

El bombero forestal de Gúdar-Javalambre, Antonio Albiol, que cuenta con formación en coordinación de emergencias y protección civil, indica que hay espacios públicos y privados con un elevado riesgo de incendio y cita, además de masías y granjas, la residencia de mayores de Burbáguena, que ha sido evacuada en los últimos años dos veces –la última en junio– por riesgo de incendio.

A juicio del experto, este geriátrico debería contar con una franja perimetral de protección libre de vegetación y, debido a la situación en la que se encuentra, tener su propio plan de evacuación al estar rodeada de masas forestales.

El incendio que afectó a finales de junio al Jiloca, que se inició en Castejón de Tornos el lunes 20 de junio, se propagó rápidamente hacia Burbáguena y obligó a desalojar a los 77 ancianos y al personal del geriátrico de la Cruz Blanca. Las llamas se quedaron a apenas 200 metros de las instalaciones ya que la fuerza del viento impidió atajarlas antes.

El fuego, que calcinó 2.000 hectáreas, se quedó muy cerca de la propia localidad y se barajó la posibilidad de evacuar Anento, en la provincia de Zaragoza, debido a la virulencia de las llamas.

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