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Un estudio destaca la revalorización y el empoderamiento que se está viviendo en el mundo rural español Un estudio destaca la revalorización y el empoderamiento que se está viviendo en el mundo rural español
El fenómeno de la España despoblada ha sido abordado por la Fundación Alternativas en un nuevo estudio

Un estudio destaca la revalorización y el empoderamiento que se está viviendo en el mundo rural español

Analiza el discurso de la despoblación y su proyección política

Un estudio de la Fundación Alternativas pone de manifiesto el empoderamiento y la revalorización que ha vivido lo rural en los últimos años con la visibilización del fenómeno de la España despoblada, y cómo ha entrado a ocupar un lugar preponderante en el debate político nacional. El trabajo, presentado la semana pasada, analiza de forma multidisciplinar la situación de la España vacía por la despoblación, y el movimiento de la España Vaciada con el salto que han dado a la política tanto Teruel Existe como Soria Ya, gracias a la larga trayectoria de dos décadas que tenían como movimientos sociales y a las redes tejidas en todo ese tiempo. Los autores consideran que si este movimiento no se dota de una “ideología definida”, su representación institucional se verá reducida.

El trabajo, titulado Un estudio multidisciplinar de la España vacía: retrospectiva y prospectiva, aborda tanto el fenómeno de la despoblación como su percepción social y de qué manera se ha articulado el movimiento de la España Vaciada y su presencia en las instituciones, en el marco de una tendencia que no es exclusiva del país sino general en Europa, si bien aclara que el descontento rural se está capitalizando en ambos casos de distinta manera.

Los autores de este estudio son Álvaro Sánchez-García, investigador predoctoral en Geografía Política y División Rural; Pablo González-González, investigador predoctoral en Comportamiento Político y Redes Sociales; Emma Turiño González, investigadora predoctoral en Género, Democracia e Ideología; y Rubén Cuéllar Rivero, investigador predoctoral en Comunicación Política, Medios y Polarización; todos ellos del programa de becas USAL-Santander.

Los cuatro presentaron su estudio el pasado 25 de octubre de forma online en un debate que estuvo moderado por el político Diego López Garrido, que fue secretario de Estado para la Unión Europea de España entre 2008 y 2011 y que en la actualidad es el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, una entidad que opera como un laboratorio de ideas independiente y de carácter progresista. Tanto el debate de presentación como el documento completo del informe están disponibles en la página web de la Fundación Alternativas.

El trabajo parte de la constatación de que tanto en España como en Europa se está asistiendo a una ideologización y polarización de lo rural con discursos de olvido, insatisfacción y de oposición al status quo con un encaje muy concreto en la zonas rurales despobladas, a la que los autores se refieren como España vacía.

No obstante, aclaran que a diferencia de otros lugares, en España ese discurso que denuncia el olvido que han sufrido estos territorios ha buscado capitalizarlo con un enfoque diferente el movimiento de la España Vaciada, surgido de la gran movilización que tuvo lugar en Madrid en marzo de 2019 y que fue impulsada por las plataformas ciudadanas de Teruel Existe y Soria Ya.

Un discurso reivindicativo, sostienen los investigadores, que tiene en cuenta el ecologismo, el sentimiento regionalista, y la cuestión de género, con una propuesta arropada por unos valores enfocados a “despertar la preocupación por la situación crítica del medio rural en un momento en el que lo que empieza a suceder en los pueblos es que se retrocede hacia una situación en la que se sufre la ausencia de garantías básicas, como una sanidad de calidad, comercios disponibles que proporcionen alimentos o calidad de la infraestructura de las viviendas”.

Todo ello ante un fenómeno como el de la despoblación que no es nuevo, pero que ha propiciado la irrupción de ese movimiento estatal de la España Vaciada, que dispone de nuevas oportunidades para hacerse oír en las instituciones, además de hacerse eco de forma constante en la agenda mediática, asociado al éxito de Teruel Existe con su salto a la política. Un modelo a imitar en otros territorios como ha sucedido con Soria Ya, aunque en el estudio se apercibe de que la situación no es la misma que en otros lugares por la larga trayectoria reivindicativa que llevaban esas dos plataformas antes de dar ese paso.

En este sentido, el trabajo académico analiza lo sucedido en las elecciones autonómicas de Castilla y León, donde solo obtuvo representación parlamentaria Soria Ya, y llega a la conclusión de que tanto esta plataforma como la de Teruel Existe, habían preparado el terreno como movimiento social “durante veinte años a través del activismo social y político por la defensa de unas condiciones dignas para su provincia”.

Ese trabajo, argumentan los autores, “ha dados sus frutos en el momento en el que decidieron concurrir a las elecciones y es probablemente una de las claves que expliquen en el futuro por qué la España Vaciada tiene más éxito en unas circunscripciones que en otras”, puesto que los resultados asimétricos observados en Castilla y León, y que podrían hacerse extensivos a otros territorios de la España Vaciada, “puede explicarse por la diferente implantación territorial de cada movimiento en cada una de las circunscripciones”.

Presentación online del estudio realizado la semana pasada con la participación de los autores y de Diego López Garrido

Capitalizar el descontento

Advierten los académicos que la “gran habilidad” que ha tenido este movimiento para capitalizar el descontento rural, y que cada vez tiene más presencia en los programas de los partidos políticos, podría diluirse “si la España Vaciada no se dota de una consistencia y una ideología definida”. Señalan también que como nuevo partido político cabría la posibilidad de que si no se dota de esa consistencia ideológica, “termine viéndose reducido a un mero apéndice para conformar mayorías necesarias dentro del Congreso de los Diputados”.

El trabajo analiza en su globalidad lo que los autores denominan la geografía de la despoblación y su implicación política, además de la forma de comunicar que tiene la España Vaciada y un análisis de los mensajes en Twitter sobre quién y qué se dice cuando se habla de la España despoblada.

En las conclusiones, los investigadores destacan de la dimensión cultural que ha tenido este fenómeno, en el sentido de que consideran que hay que hablar de “un empoderamiento de las periferias, una auténtica revaloración de lo rural, y de la forma de vida y valores de la España interior”.

Argumentan que se ha producido un cambio de imagen que transita de la noción de atraso, viejo y conservador de las zonas rurales propio de principios del siglo XX, a una “romantización de la vida en el pueblo”, que ofrece una imagen “dulcificada del alejamiento de la acelerada vida del ámbito urbano en busca de paz mental y conexión con la naturaleza”.

Una imagen, sostienen los investigadores, que se ha visto fortalecida por la pandemia debido al confinamiento y el teletrabajo, que ha presentado la vida rural “como un remanso de paz y libertad”.

“Esta romantización de lo rural ha dado lugar a una revitalización del turismo en estas zonas, lo que supone una mejora de las expectativas económicas aún por determinar”, indica el estudio, que añade que adicionalmente, “en el medio rural, la reducción de las comunidades en su tamaño ha traído un mayor sentimiento de colectividad y responsabilidad cívica”.

Esta cuestión estaría conectada “con los sentimientos de pertenencia y evocación, pero también de resentimiento y sensación de agravio, que nutren el aspecto emocional de las reclamas de los movimientos sociales y políticos de la España vacía”.

Los autores del estudio consideran que el éxito de Teruel Existe para la España Vaciada “es un ejemplo que se percibe como imitable en los territorios aquejados por la despoblación, el desempleo, el envejecimiento poblacional, la falta de comunicaciones e infraestructuras, de oportunidades laborales o del acceso a servicios públicos y sociales”.

Argumentan que el discurso social y político de la España Vaciada, tras su fase previa de movilización como movimientos ciudadanos, “ha encontrado parte de su legitimización en la evidencia empírica y técnica proveniente de las universidades o en la militancia de los académicos en la denuncia y las propuestas de reversión de las problemáticas del medio rural”.

La premisa de partida, indica el estudio, es que se trata de un discurso en “transformación, que transita desde las lógicas propias de los movimientos sociales amplios a las de competición partidista por el voto”, y que se construye de forma mayoritaria desde los territorios combinando elementos de reivindicación y denuncia.

Una articulación política que, según los académicos, pretende alejarse de la oposición izquierda-derecha por motivos estratégicos, así como evitar que sus reivindicaciones, después de haber tenido años de cobertura mediática local y de legitimación técnica por parte de los expertos, acaben convertidas en un discurso de parte. El objetivo último sería colocar a la España Vaciada en una posición que le permita “ejercer de partido bisagra” e “influir en las políticas de los gobiernos en minoría parlamentaria”.

Un posicionamiento político neutro pero ligeramente ubicado más cerca de los espacios progresistas

Para los autores del documento Un estudio multidisciplinar de la España vacía: retrospectiva y prospectiva, la España Vaciada “queda fuera de la reivindicación de una identidad colectiva o nacional, por lo que así se diferencia de los regionalismos y de los nacionalismos periféricos hasta ahora coprotagonistas de la política autonómica y nacional”.

Argumentan los investigadores tras el análisis de la comunicación que transmite la España Vaciada en sus pronunciamientos, que el movimiento está “ligeramente ubicado más cerca del espacio progresista”, a pesar de sus intentos de “desmarcarse de un lado u otro en lo que se refiere al contenido de su discurso”.

Llegan a esa conclusión porque consideran que ese discurso se encuentra mayoritariamente centrado en cuestiones materiales relativas a la comunicación, el empleo, los servicios públicos y otras menos materiales como son la defensa de los derechos humanos y el desarrollo sostenible, lo que los situaría “más cerca de políticas altamente intervencionistas por parte del Estado”.

Tras lo ocurrido en Castilla y León, consideran que en sus mensajes han sido capaces de mantener un discurso propio, en el que han evitado hablar de izquierda y derecha, lo que los coloca no tanto en un centro político abstracto, “sino en el centro conversacional entre dos polos, del que puede que sean capaces en el futuro de sacar rédito político”.

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