

Aguaviva saca su orgullo para completar las alfombras de serrín pese al agua de la víspera
Cenefas, vidrieras, cálices, cruces, vinajeras, ermitas y escudos arman la temática más religiosa de CaliuLeticia Cano gana el concurso del cartel de las Alfombras de Aguaviva
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El intenso aguacero que descargó el miércoles por la tarde en Aguaviva supuso un reto para la confección de las alfombras, que este jueves celebraron el 550 aniversario de Santísimo Misterio. La costumbre, paradójicamente, conmemora lo opuesto: el incendio que en 1475 destruyó la iglesia parroquial y del que, según cuenta la tradición, se salvaron una cruz de plata con una partícula del Lignum Crucis en su interior y cuatro hostias consagradas. Un hecho extraordinario que fue considerado un milagro en la época y que dio origen a esta singular celebración en la que, a día de hoy, el protagonista es un kilómetro de tapices de serrín teñido y mojado sobre el que pasa la procesión de San Agustín.
La tormenta de la víspera impidió que esa tarde se pudieran dibujar los contornos de las cenefas y los altares con la ayuda de las plantillas que se confeccionan durante las tres primeras semanas de agosto con los originales diseños de David Valencia. Es por ello que hubo que posponer esta tarea para las 7 de la mañana del día 28, y acto seguido se colocó el serrín en una tarea contrarreloj que este año requirió de la máxima colaboración.
Óscar Margelí, aguavivano de 25 años de edad que lleva siendo voluntario desde que tiene uso de razón, se mostraba “muy orgulloso” al filo de las 14:00 horas por haber terminado la faena “pese a todas las dificultades por la lluvia torrencial”. Aún así, terminaron las calles “prácticamente a la misma hora que todos los años, haciendo el doble de faena” este jueves por la mañana.
“Aunque el resultado es la destrucción, ese punto de arte efímero es muy especial. Al final son una, dos o tres horas que las alfombras se pueden ver completas, y por la tarde no queda nada”, relataba el voluntario mientras, con una sulfatadora, iba remojando el gran Cristo coronado con espinas que presidía la plaza, que en esta ocasión iba acompañado de un recordatorio del 550 aniversario simulando abundantes llamas.
En esta ocasión, Valencia eligió las cenefas y mosaicos como motivos para ilustrar los ríos de serrín –siempre se preparan 3,4 toneladas– de las calles, mientras que los altares están inspirados en las vidrieras de las iglesias. También había cálices, escudos de cofradías, las llaves de San Pedro, vinajeras, ermitas, custodias, campanas, cruces y otros motivos religiosos.
“Durante este último año, iglesia que veía, iglesia que fotografiaba. He estado en Alemania, Italia o Francia. Y tenemos un Cristo en la Pasión, con la corona de espinas, que es la alfombra más heavy que se ha hecho nunca. Nos hemos superado”, admitió el artista. No en vano, el central fue el tapiz que más costó terminar, por las filigranas que hubo que hacer. Se apreciaban las sombras y el gesto de padecimiento de Jesús. Como siempre, “el amor me lo fay fare”.
Una mística especial
“Este año era especial y las circunstancias lo han hecho todavía más, porque el miércoles el tiempo nos lo puso realmente complicado. Tuvimos que modificar los horarios sobre la marcha pero la respuesta de la gente ha sido impresionante una vez más. Ha sido emocionante ver cómo desde primera hora de la mañana se ha volcado todo el mundo y prácticamente hemos llegado a la misma hora que de costumbre con las alfombras acabadas”, valoró el alcalde, Aitor Clemente.
Con todo, “es una fiesta que tiene una mística, una magia especial que todo el pueblo ha hecho suya. Para los que sentimos y amamos Aguaviva es algo único y días como el de hoy (por este jueves) lo atestiguan más todavía”, valoró el regidor. “Cuando se pide un esfuerzo, la gente está ahí”, concluyó.
La fiesta la organizan el Ayuntamiento de Aguaviva y la Asociación Cultural Caliu. Su presidenta, Rosa Clemente, aseguró: “No podemos estar más que satisfechos como pueblo. El valor de la unión está escenificado en este día de las alfombras porque sin la colaboración y la implicación total no lo hubiéramos llevado adelante”.
La del 27 de agosto “fue una tarde de muchísimos nervios porque estábamos repartiendo ya el serrín por las calles y nos pusimos como una sopa”, de modo que “lo tuvimos que dejar dentro de las casas porque no sabíamos cómo nos iría el tiempo”. El jueves, a las 7 de la mañana, “cuando hemos empezado aún lloviznaba un poquito, pero la gente ha salido en masa y ha terminado las alfombras. Decidimos retrasar la misa a las 17:00 horas. Es lo que hay. Pero estamos súper satisfechos y solo cabe dar las gracias al pueblo porque se ha volcado”, manifestó la presidenta.
Se esperaba que oficiara la misa el obispo de Teruel y Albarracín, José Antonio Satué, en su última salida antes de partir hacia Málaga, su nuevo destino. Pero finalmente no pudo asistir. Sí lo hizo el presidente de la Diputación de Teruel, Joaquín Juste, que acompañó al alcalde y a otras autoridades como el presidente de la Comarca del Bajo Aragón, José Miguel Celma. Juste felicitó a los vecinos por “el arte que supone el engalanar las calles con serrín, más de un kilómetro de arte efímero”, y puso el acento en que esta tradición “genera producto” turístico, pues “hace que muchos visitantes se acerquen a Aguaviva”. No en vano, el evento es Fiesta de Interés Turístico de Aragón y Bien de Interés Cultural Inmaterial regional. Además, obtuvo en 2018 el Sello del Año Europeo del Patrimonio Cultural, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, y en varias ocasiones ha recibido el Sello de Excelencia Turística en Aragón, otorgado por el portal de internet RedAragon.com.
Un año de eventos
Pese a que el incendio tuvo lugar el 24 de mayo de 1475, la costumbre de extender vistosas alfombras, al principio sólo con hojas de chopo y después con chopo y serrín, se ha trasladado al 28 de agosto. Desde 1989, la Asociación Cultural Caliu las hace de serrín.
“Es un año muy especial y hemos intentado hacer eventos. El 9 de agosto hubo un espectáculo de luz, fuego y sonido que fue espectacular, una alegoría del incendio de la iglesia”, dijo el alcalde, Aitor Clemente. “La gente se emocionó mucho y acabó llorando”, resaltó Rosa Clemente.
El 27 de junio se celebró una misa que contó con el ministerio del canto de los Infanticos del Pilar. Y el pasado lunes, el vicario episcopal de la Archidiócesis de Zaragoza, Sergio Pérez, dio una charla sobre Los milagros eucarísticos en Aragón.
Artes escénicas en 2026
David Valencia tiene claro el tema del año que viene. Serán las artes escénicas. “Soy mago ilusionista y me apetece hacer una calle solo de magia”, indicó, al tiempo que pedía al alcalde, medio en broma medio en serio, presupuesto para organizar todo un fin de semana de espectáculos. El año que viene, San Agustín cae en viernes. Se presta y este año el pueblo –sobre todo los niños, que han madrugado de lo lindo– se ha portado muy bien.
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