Alcorisa saneará y estabilizará el talud sobre Cueva Oscura para dar seguridad a las peñas
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El Ayuntamiento de Alcorisa tendrá acabadas en marzo las obras de estabilización del talud sobre la calle Cueva Oscura, cuya inconsistencia obligó en noviembre a prohibir el uso de las peñas ubicadas de los números 20 a 44 ante el riesgo de desprendimientos. Las piedras que se muevan serán bloqueadas por una malla metálica flexible de protección, pero la intervención es más ambiciosa y pretende la consolidación de toda la mole de 14 metros de alto y 60 metros de longitud. Para ello, se construirá en la cabecera una zanja de drenaje para evitar que las aguas superficiales lleguen al talud y dejen de generar las grietas actuales.
El consistorio ha sacado a licitación la ejecución de estas medidas técnicas, destinadas a eliminar el riesgo de desprendimientos y garantizar la seguridad de personas y bienes, por 72.649,02 euros (IVA incluido). Abrirá los sobres el 23 de enero y las obras comenzará el 16 febrero, con un plazo de ejecución de 30 días.
El alcalde, Miguel Iranzo, aseguró que “se ha ido lo más rápido posible” y ya se han ofrecido empresas, por lo que confía en que la obra no quede desierta.
El Gabinete Geológico de la Diputación de Teruel (DPT), tras inspección sobre el terreno, redactó una memoria valorada para el saneo, estabilización del frente rocoso y acondicionamiento del drenaje superficial que corregirán la situación de inestabilidad detectada, y prevendrán desprendimientos que puedan afectar a la vía pública y a las cubiertas y fachadas de las edificaciones de carácter social.
Una grieta amenazante
Lo que más preocupa es una grieta que recorre, en paralelo, el frente de talud, a una distancia aproximada de un metro y que se prolonga durante 20 a 25 metros. En el medio, en una situación “notablemente inestable”, hay “un importante volumen de material conglomerático y argilítico”, apuntan los geólogos de la DPT. Podría desprenderse en cualquier momento, especialmente si se dan precipitaciones.
Según apunta el informe, “en la cabecera del talud se localiza una antigua canalización, a modo de cuneta de guarda, constituida por un revestimiento de cemento” de dos o tres centímetros de espesor y un metro de ancho, que no obstante “presenta un acusado estado de deterioro, con extensas zonas rotas y/o colmatadas por sedimentos por falta de mantenimiento”. Todo ello “favorece el flujo de agua hacia la cara del talud, acelerando e intensificando su degradación y erosión” en forma de “discontinuidades, grietas y fracturas”.
Los geólogos concluyen que existe “una situación de riesgo evidente que hace necesaria la actuación de manera urgente para la estabilización del talud”.
Recomendaciones
De modo que las recomendaciones de los geólogos de la DPT pasan no solo por la aplicación de medidas de protección puntual frente a desprendimientos de bloques rocosos en el frente del talud, sino por la estabilización integral de la mole “evitando su progresiva erosión y socavación”, para evitar “el desprendimiento de bloques de las capas situadas a mayor altura, compuestas por conglomerados”.
En primer lugar, se estabilizará el talud con un “sistema flexible” adaptado a pequeñas deformaciones que puedan producirse en el frente del talud, en base a una geomanta reforzada con malla metálica” que logrará “que el material no se desplace ni desprenda”. El sistema estará anclado y adosado al terreno mediante 98 anclajes de barras de acero. El conjunto se reforzará con cables de acero.
En segundo lugar, para prevenir y dar estabilidad integral al talud, los geólogos recomiendan la construcción de “una cuneta de guarda o zanja de drenaje –de un ancho mínimo de un metro y profundidad mínima de medio metro– como medida de drenaje superficial, de modo que las aguas superficiales no lleguen a zonas próximas al talud para evitar tanto su filtración directa o por grietas del terreno (que produzcan una elevación de las presiones intersticiales), así como evitar en la medida de lo posible los efectos erosivos de las aguas de escorrentía sobre la superficie del talud, con la consiguiente degradación del mismo”.
Previamente a los trabajos de estabilización del talud se procederá al desbroce de la zona de cabecera, así como al saneo de bloques rocosos que estén inestables, concluye el proyecto para el saneamiento integral de la mole.
Gabinete Geológico
El talud está constituido por materiales pertenecientes al Paleógeno-Oligoceno (Terciario), y tiene una longitud total aproximada de 60 metros y una altura estimada de unos 14 metros.
Los materiales lutíticos expuestos en la cara del talud se encuentran alterados por la exposición a aguas de escorrentía. Presentan una gran cantidad de fisuras abiertas, generadas tanto por presiones intersticiales por aumento de agua de infiltración como por descompresión por erosión y caída de fragmentos. El proceso de erosión y desprendimiento ha dejado varios tramos en voladizo de las capas más resistentes y cementadas de conglomerados situados en la cabecera del talud, indican los geólogos.
El talud ya ha sido inspeccionado otras veces por el Gabinete Geológico de la DPT, que en agosto de 2020 redactó una memoria valorada tras el registro de varios desprendimientos que conllevaron diversas afecciones a las edificaciones sitas al pie del talud. Entonces se recomendó la estabilización mediante un sistema flexible adaptable a terrenos degradados, compuesto por una malla de acero de alta resistencia con geomalla antierosión, reforzada por cables a su vez unidos a anclajes de barras de acero al terreno.
Y en mayo de 2023, el mismo gabinete redactó el estudio de taludes del núcleo urbano de Alcorisa, incluido el del pabellón polideportivo que ha sido objeto de saneamiento recientemente. Se inspeccionó una longitud superior a 2.200 metros lineales de taludes, para un total de diez tramos. En los puntos en los que se estimó una mayor probabilidad de desprendimientos, se analizó y simuló mediante programas informáticos el posible desprendimiento de bloques rocosos, y sus posibles trayectorias de caída. Una de las zonas de actuación preferente era el denominado tramo 9 de talud, el de Cueva Oscura, y se proponían medidas de estabilización valoradas en 65.000 euros.
Sin embargo, el consistorio no llegó a actuar, según reconoció este jueves el alcalde. “Cada año se limpia con una retro todo lo posible el pasillo tras las edificaciones, y ahora la actuación es más importante. Esperemos que sirva para sanearlo y evitar problemas”, dijo Iranzo.
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