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La cooperativa de Alcorisa estrena sala de catas y ruta a una olivera milenaria La cooperativa de Alcorisa estrena sala de catas y ruta a una olivera milenaria
Visita ayer a la olivera milenaria de Val de Olchín, protagonista de una nueva ruta senderista que Alcorisa ofrece para descubrir sus olivares. Tomás Montero

La cooperativa de Alcorisa estrena sala de catas y ruta a una olivera milenaria

El Proyecto Labradores avanza en su objetivo de dinamizar el oleoturismo
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La Cooperativa de Labradores y el Centro de Estudios Locales de Alcorisa (Cela) presentaron este sábado la ruta de la olivera milenaria de la Val de Olchín y una sala de catas en la almazara. Con estos dos elementos, dan el pistoletazo de salida al ambicioso Proyecto Labradores con el que en 2031, coincidiendo con el centenario de la sociedad agrícola, pretenden convertir la localidad en un destino de oleoturismo en torno al preciado aceite de oliva virgen extra de variedad empeltre que define al territorio.

Con motivo del Día Mundial del Olivo, que se celebra cada 26 de noviembre, el Cela y la cooperativa organizaron este sábado un jornada popular para poner de largo una iniciativa que quiere reconocer, recuperar y divulgar la historia cooperativista, que nació en 1931 de la mano de 176 agricultores propietarios para molturar aceitunas de forma industrial y comercializar juntos un aceite que hoy tiene sello de denominación de origen.

Exterior de la Cooperativa de Labradores de Alcorisa. M. N. 


La jornada arrancó a las 9 de la mañana con una excursión hasta la olivera de 986 años, un sendero local de 9 kilómetros recién creado con la colaboración del Parque Cultural del Maestrazgo, diseñado para disfrutar del paisaje y conocer la historia del olivar tradicional. El árbol monumental está catalogado por Fernando Zorrilla, dentro de la iniciativa Tierra de Centenarias de la Comarca del Bajo Aragón, que apuesta por la preservación de olivares y almazaras con solera. Es la joya de la excursión, junto a las vistas panorámicas al valle del Guadalopillo o al Calvario y su red de ermitas.

Después, ya en las instalaciones de la cooperativa, tuvo lugar una cata de la mano del olivarero del Matarraña Víctor Enrique Vidal, que dio a degustar cuatro aceites de diferente grado de maduración de oliva, filtrado y sin filtrar, acompañados de queso, jamón, chocolate y pan con tomate. A través de esta actividad gastronómica, el público conoció los matices, aromas y calidades del aceite de la tierra.

Aromas y sabores en una sala

Finalmente, llegó otro de los platos fuertes de la jornada, como fue la inauguración de la sala de catas del Proyecto Labradores, un nuevo espacio de aprendizaje y divulgación.

En esta sala, ya adecuada para la venta del aceite de oliva –el objetivo último de la iniciativa es sacar valor añadido al producto de calidad diferenciada y en concreto a la marca de aceite Alcorcí–, se exponen varios elementos relacionados con la producción y consumo de aceite, procedentes del archivo etnográfico con el que cuenta el centro de estudios.

“Queremos convertir la cooperativa en un medio turístico, con actividades de acompañamiento que sean un atractivo para que la gente nos visite y compren el mejor aceite”, resumió el presidente del Cela, Óscar Librado, quien confía en optar a fondos públicos para ejecutar el proyecto por fases. De momento, se ha condicionado ya la sala de catas y hasta 2031, cuando la cooperativa cumplirá un siglo de vida, se trabajará en el museo. El personal de la cooperativa ha recibido formación para poder realizar las primeras catas. “Ya sabemos la oferta turística que rodea las bodegas de La Rioja, los aceites en Jaén, etc., y lo que queremos es hacer algo parecido”, resumió Librado.

“La idea es lanzar una oferta turística en Alcorisa de cara a 2031, que es el centenario, y potenciar situación, oliveras y el aceite Alcorcí”, dijo David Moreno, responsable de producción de una cooperativa que reúne a 600 socios.

Tras la creación de las secciones de cereales y almendra se construyeron nuevas instalaciones a finales del siglo XX que dejaron en desuso las antiguas, aún en buen estado de conservación y que ahora se pretenden poner en valor con un museo cuyo anteproyecto ha sido ya redactado por la empresa de gestión cultural Serendipia. Próximamente saldrá el proyecto definitivo.

Técnica, etnografía y Rifaterra

La musealización de la almazara permitirá no solo hablar de la evolución del edificio y del proceso de obtención del aceite, sino también de los cambios vividos por los alcorisanos a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI.

En el exterior, la ruta senderista conectará “un edificio casi centenario con un árbol casi milenario”. Una recepción dará la bienvenida al visitante y le propondrá actividades didácticas y de ocio. En la planta baja, la parte vieja de molino y prensas será la más espectacular y profundizará en el proceso de elaboración. Se acompañarán los trujales antiguos de elementos gráficos y audiovisuales. Finalmente, la sala de catas y venta inaugurada este sábado hablará de los procesos de decantación y ofrecerá amenas experiencias gastronómicas y sensoriales.

En la planta primera se conserva la sala de juntas, que dará nociones de la historia constructiva del edificio, sus etapas y protagonistas. Uno de ellos fue Manuel Rifaterra Aguilar, deportado republicano al campo de concentración de Mauthausen, cuya empresa constructora levantó la almazara y también el colegio de Mas de las Matas o la estación de Canfranc. Rifaterra fue capitán en el ejército republicano en 1938, grado con el que partió hacia el exilio en Francia. Desde allí fue deportado al infierno austríaco. Los responsables del campo le nombraron jefe de los albañiles. Ello le permitió sobrevivir y disfrutar de la liberación en mayo de 1945. Vivió en Francia, en una casa en las cercanías de París, enclave que se convirtió en un lugar de visitas de agradecimiento al bajoaragonés por haber ayudado a vivir a otros. La sala de juntas dispondrá de elementos táctiles y didácticos que generarán conocimiento y experiencias. Habrá información sobre el proceso de recolección de la oliva.

La oficina del director contará la historia de la cooperativa y aquellos que la hicieron posible. Un videomaping se proyectará sobre elementos de los años 30.

Finalmente, se conserva una vivienda de trabajadores de los años 60 y 70. Permitirá conocer el modo de vida en el siglo pasado, con los avances tecnológicos que vivieron los hogares españoles.

Cuando todo esto esté acabado, llegará el momento de dinamizarlo con catas, visitas comentadas por protagonistas históricos de la cooperativa y excursiones de centros escolares.

 

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