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La granja de insectos de Cuevas de Almudén producirá gusanos de la harina La granja de insectos de Cuevas de Almudén producirá gusanos de la harina
Dos de los promotores de la empresa en la parcela del polígono de Cuevas de Almudén

La granja de insectos de Cuevas de Almudén producirá gusanos de la harina

La autorización de su uso para consumo humano lleva a Just Bugs a descartar la cría de grillos

ELa empresa Just Bugs va a inaugurar en Cuevas de Almudén una actividad productiva inédita en Aragón: una granja de insectos. Aunque inicialmente tenía previsto criar grillos, finalmente ha optado por producir Tenebrio molitor, popularmente conocido como gusano de la harina, un coleóptero rico en proteínas y bajo en grasa, con el que se fabrican harinas para alimentación animal y, desde ahora, también para consumo humano.

Just Bugs es el proyecto de tres vecinos de esta población de la Comarca de Cuencas Mineras, que han querido emprender desde el medio rural y crear riqueza en el lugar en el que viven.

Inicialmente, Just Bugs iba a ser una granja de grillos. Pero el cambio en la normativa, después de que el Tenebrio molitor fuese aprobado para el consumo humano por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en enero de 2021, siendo la primera vez que esto ocurría con un insecto, ha llevado a cambiar los planes de José Luis Gresa, Ignacio Villarroya y Alberto Fandos, tres jóvenes de entre 35 y 40 años, que han visto una oportunidad para ampliar el mercado al que puede dirigirse su producción.

En el campo animal, la harina del Tenebrio molitor se usa “sobre todo como pienso en piscifactorías, pero también como comida para mascotas”, apuntó Gresa, quien puso el énfasis en la autorización como producto alimenticio para consumo humano. Su alto contenido en proteínas hace que se utilice como ingrediente, por ejemplo, “en barritas energéticas o en productos para dietas hipocalóricas”, explicó.

La idea de crear una granja de insectos partió de Ignacio Villarroya, tras su experiencia como estudiante de Erasmus en Dinamarca. Allí, realizó investigaciones y prácticas en preparaciones alimenticias basadas en crustáceos. Para replicar la idea, “buscamos una especie que se pudiera producir en nuestro territorio”, aclaró Gresa.

7.000 kilos al años

En estos momentos, Just Bugs cuenta ya con las autorizaciones precisas y va a empezar a levantar las instalaciones, “una nave de cemento prefabricado que esperamos tener para septiembre-octubre”, indicó Gresa.

La empresa contará con una cámara “para reproducir el hábitat natural de los gusanos”, que, además, mantenga una condiciones de “temperatura, humedad y calidad del aire adecuadas para acelerar su ritmo de crecimiento”, señaló el promotor.

El ciclo natural del Tenebrio molitor es de 40 días en su fase larva, que es el momento en que resulta más aprovechable ya que, después “pierde proteínas y gana en grasa”.

La producción estimada es de 7.000 kilos al año, especificó Gresa, aunque no está previsto alcanzar ese ritmo hasta dentro de cinco años “ya que tendremos que ir creando la colonia a partir de los primeros gusanos que, al principio, dedicaremos sobre todo a reproducción”. No obstante, Just Bugs prevé “cubrir gastos desde el principio con las primeras ventas”.

El producto se suministrará de dos modalidades: en forma de harina o sin procesar, en partidas de gusanos congelados para su transporte.

Un puesto de trabajo

En su inicio, la empresa creará un puesto de trabajo, para el que se va a contratar a una persona. Los tres socios fundadores combinarán sus empleos actuales con la atención al negocio.

La inversión necesaria ha sido de 200.000 euros, para la que los tres fundadores han contado con una subvención del 50% por parte de la Oficina del Grupo Leader de Desarrollo Rural de Cuencas Mineras. Para el resto, los promotores han pedido financiación externa.

Gresa lamentó las trabas con las que se encuentra un emprendedor que quiera poner en marcha una actividad económica en el medio rural. Just Bugs se ha encontrado con dificultades especiales por su materia prima: “En la Administración desconocían este producto y no sabían dónde clasificarlo para los permisos o las ayudas”, especificó.

“Los trámites para emprender deberían ser más ágiles”, reclamó este nuevo empresario, quien ha vivido las dificultades “incluso para un proyecto pequeño como el nuestro”.

Añadió que el apoyo a este tipo de iniciativas es crucial para “mantener vivos los pueblos y luchar contra la despoblación”. A su entender, lo que se necesitaría en cada pueblo son diez proyectos como éste, “que crean uno o dos puestos de trabajo, pero activan la economía local y generan tejido productivo”.

Cuevas de Almudén es una localidad de 140 habitantes que, como todos los municipios de Cuencas Mineras, basaba buena parte de su próspera economía en la industria extractiva del carbón.

La desaparición de esta actividad se ha visto suplida por las energías renovables, a través de un parque eólico y otro fotovoltaico, que son el sostén laboral de la localidad, junto a la tradicional agricultura de secano y el trabajo en los polígonos industriales de Utrillas, Escucha y otros núcleos cercanos.

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