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Las mujeres de Tramacastilla tejen arte y relaciones sociales gracias al ganchillo Las mujeres de Tramacastilla tejen arte y relaciones sociales gracias al ganchillo
Herminia Allué (a la izquierda), en la plaza de Tramacastilla el 11 de junio, Día Internacional de Tejer en Público

Las mujeres de Tramacastilla tejen arte y relaciones sociales gracias al ganchillo

Ocho aficionadas al croché han participado en un taller para decorar el pueblo
Cruz Aguilar

El balcón del Ayuntamiento de Tramacastilla tiene diseños únicos elaborados por las múltiples manos de mujeres que el pasado invierno encontraron en hacer ganchillo una buena terapia tanto para la psicomotricidad como para la memoria. Se han juntado todos los martes, desde septiembre hasta que comenzó el verano, primero para recuperar la pericia con el ganchillo –abandonado hace décadas por muchas de ellas– y, después, para tejer unos tapices con los que han decorado el pueblo.

Hojas de múltiples tonalidades reflejan cómo es el otoño en la sierra

En total han acudido ocho mujeres de entre 47 y 83 años. Una de las impulsoras fue Clara Benito, que es además la alcaldesa de Tramacastilla. Ella realizó durante la pandemia un curso de ganchillo online y decidió que podía ser una actividad interesante para juntarse un rato a la semana las mujeres del pueblo. “Nos juntamos un grupo de gente de la sierra para hacer el curso durante la pandemia, nos enseñó Verónica Castañeda, conocida en redes como Artempatic”, explica Clara Benito.

Los girasoles han sido el elemento escogido para plasmar en ganchillo la estación estival

Realizando esa actividad formativa se le ocurrió organizar un curso en el pueblo para confeccionar los adornos del árbol de Navidad que se coloca en la plaza. Además, la pandemia paró toda la actividad que había para las mujeres en el pueblo y el croché fue una forma de retomar los contactos para muchas de ellas. Cuando comenzaron sus reuniones aún no se habían reanudado ni los talleres de memoria ni las clases de gimnasia de mantenimiento, que sí se recuperaron a lo largo del curso. Esa decoración navideña se colgó de una cinta que unía el balcón del Ayuntamiento con la iglesia y en ella coronas, árboles o guirnaldas. Como la experiencia fue todo un éxito decidieron continuar en enero cambiando la temática.

Estrellas de nieve y osos hibernando para reflejar el invierno

Herminia Allué Luis tiene 83 años y hacía 60 que no cogía un ganchillo, pero no le costó retomar el croché e incluso el bastidor, con el que no trabajaba “desde que era soltera”, dice. Con él bordó los dos baturricos que ahora se muestran en uno de los tapices. “Me complicaron mucho la vida”, relata con alegría, para asegurar que han pasado “muy buenos ratos” con el ganchillo como nexo de unión. “Los martes tocaba memoria y ganchillo, lo hemos pasado muy bien”, comenta.

Las flores, mariposas, setas y libélulas llenan de color la primavera serrana

Su vida, como la de la mayor parte de las octogenarias del medio rural, no ha sido fácil. “Antes te hacían trabajar desde que nacías y a la escuela fui muy poco, pero bordar bordé mucho”, expresa, para añadir que tiene un completo ajuar y, después de elaborarlo, confeccionó también otras muchas cosas.

Casi todas las labores las hizo antes de casarse ya que luego tuvo que atender una cuadra de vacas y los trabajos del campo. Ahora, ya jubilada y con menos movilidad, pero suficiente como para valerse por sí misma, ha recuperado el ganchillo y el bordado junto con otras mujeres de Tramacastilla, con las que también comparte charlas y confidencias. Explica que estos meses han hecho tapices de ganchillo con las cuatro estaciones y “ahora están colgados del balcón del ayuntamiento para que se mantengan y no se estropeen y lucen mucho”, especifica.

Las participantes en la actividad de ganchillo, durante una de sus reuniones en el salón social de la localidad

Retomar la actividad

Clara Benito relata que el taller de los martes por la tarde era un espacio para compartir y sobre todo para estar en compañía y socializar, ya que algunas de las asistentes son personas mayores que viven solas. Antes del ganchillo tenían el taller de memoria y, tras hacer croché, varias de ellas se quedaban para echar una partida de Rumming, completando así la tarde

Las mujeres colocan algunos de los tapices, entre ellos uno con la silueta de las torres de la fuente de Tramacastilla

En estos meses han realizado tapices sobre los que han cosido diversas piezas para que en cada uno de ellos se mostrase una estación del año. Cada una de ellas se ha ocupado de uno o varios detalles y han elaborado copos de nieve para el invierno, girasoles para el verano y flores y hojas de múltiples tonalidades para la primavera y el otoño, respectivamente. Durante el verano harán un descanso, pero la idea es recuperar las sesiones de ganchillo a partir de septiembre.

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