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Veintiún lugares mucho más artísticos de lo que imaginábamos Veintiún lugares mucho más artísticos de lo que imaginábamos
La obra de arte efímero que Paula Pérez proyectó para Concud contó con la participación de numerosos vecinos de la pedanía

Veintiún lugares mucho más artísticos de lo que imaginábamos

Alumnos de Bellas Artes llevan ‘Geografía Poética’ a las diez pedanías de Teruel

Sorpresa, reflexión, implicación y concienciación de la riqueza cultural y natural de Teruel son algunos de los objetivos de Geografía Poética, un ciclo que pretende llevar la actividad artística de los estudiantes de Bellas Artes en el campus de Teruel hasta la calle. Este fin de semana veintiuno de esos jóvenes artistas en ciernes han intervenido con diferentes instalaciones en los diez barrios pedáneos de la capital, que podrán verse hasta el 28 de mayo. El proyecto además tendrá continuidad durante los próximos meses, ya que durante el mes de septiembre están previstas unas jornadas de cierra donde se expondrán las conclusiones del trabajo, se presentará un catálogo físico y digital con las 21 obras artísticas y además se invitará a un autor especializado en el land art ­-arte aplicado en el paisaje o entorno natural directamente- o Site especific -arte diseñado específicamente para un lugar concreto- de relevancia nacional. Además desde ahora mismo la página web que recoge este proyecto, http://geografiapoetica.unizar.es/, comenzará a recopilar fotografías e información sobre el desarrollo del mismo.

Además el éxito obtenido durante este fin de semana, tanto por los resultados de los artistas participantes como por la implicación de la población de los barrios pedáneos, y el interés mostrado por los colaboradores, las concejalías de Barrios y la de Cultura, así como la Fundación Antonio Gargallo, permiten pensar que Geografía Poética ha sido la primera edición de un ciclo anual que se mantendrá en el tiempo.

Geografía Poética es un proyecto artístico nacido en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas del campus de Teruel y dirigido por las profesoras Holga Méndez-Fernández, Belén Díez Atienza y Neus Lozano-Sanfélix, de la Unidad Predepartamental de Bellas Artes de la UZ.

 

La estudiante Marta Burriel durante la realización de su pieza en Aldehuela

Su objetivo ha sido diseñar propuestas artísticas pensadas específicamente para el espacio público, en concreto cada uno de los diez barrios rurales de Teruel; Aldehuela, Caudé, Tortajada, Villaspesa, Valdecebro, San Blas, Concud, Villalba Baja, Castralvo y El Campillo. En él están participando veintiún estudiantes: Malena Goya, Marta Burriel, Natalia Cone, Adrián G. Jarque, Lorena Llopis Monzó, Alba Lagares Olague, Silvia Herrero Abril, Paula Pérez Laudemia, Noelia Pradas Abadía, Melisa Vezhdieva, Marta Mendivil Chueca, Celia Zaldívar Garcés, Diego Saura Eito, Laura Prados, Jowita Tyszka, Xavier Urrios, Elena Patón, Da Fárago, Gelifracción, Carlos Romano, David Galindo Gomera y Coral Benavente Esteban.

Veinte de ellos diseñaron otras tantas piezas artísticas, dos por cada pedanía, de forma que una estuviera situada en su entorno urbano, y otra en su entorno natural, en los alrededores. Por su parte Malena Goya desarrolló una pieza sonora transversal a los diez núcleos de población, con una grabación formada por contemplaciones sonoras, testimonios de habitantes de cada barrio, y sonidos de cada uno de los emplazamientos que intentan reconstruir su identidad a partir de lo auditivo.
 

Instalación de Diego Saura en la presa del Arquillo, en San Blas

Después de una primera fase de contacto a finales de febrero, cuando los estudiantes se desplazaron a las pedanías para conocer el terrano, el pasado lunes cada autor cerró todos los flecos de sus piezas en su estudio y este fin de semana ha tenido lugar la creación o recreación de todas las piezas in situ, en dos días muy intensos en los que muchos vecinos de los barrios de Teruel han colaborado en la puesta en marcha del proyecto.

En cuanto a las obras expuestas, todas están realizadas pensando en el lugar en el que estaban destinadas a exponerse, una de las bases de Site especific, y aunque hay multiplicidad de géneros, “no se puede hablar de obra contemplativa, como entendemos habitualmente una exposición de pintura o fotografía”, explica la profesora Belén Díez, sino que hay trabajos efímeros u obra de acción”, en la línea del arte performático. En algunos casos en el que las piezas son más de tipo escultórico, Díez afirma que parte del interés de la instalación consiste en “experimentar cómo transcurre para ellas el paso del tiempo, tanto en la vertiente de los días que estarán allí, como el de las inclemencias atmosféricas”, ya que todas las piezas físicas están situadas a la intemperie.

El catálogo que próximamente se editará desde la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas del campus de Teruel repasara el significado, manifestación y autoría de las 21 obras realizadas en el marco del proyecto. Este se presentará durante las jornadas que está previsto realizar en el campus sobre el mes de septiembre. Paralelamente, en geografiapoetica.unizar.es también se irá recogiendo toda la información sobre Geografías Poéticas.

 

Laura Prados devolvió el agua al antiguo lavadero de Tortajada con su intervención artística


 

Un tesoro junto a Teruel

Uno de los beneficios más alejados del campo estrictamente artístico del proyecto que se ha llevado a cabo ha sido el del conocimiento del terreno. “La gran mayoría de los estudiantes de Bellas Artes son de fuera de Teruel, y tenían ni idea de la existencia de estos lugares que están tan cerca de la ciudad y que sin embargo se conocen tan poco”, explica Belén Díez. “El primer impacto fue a finales de febrero, cuando comenzó este proyecto e hicimos un viaje para conocer los sitios. Muchos de ellos quedaron impactados al ver que había núcleos rurales con un paisaje y un entorno natural así prácticamente al lado de Teruel”. Algunos de estos alumnos no conocían el ámbito rural o lo conocían muy poco, y para ellos la experiencia ha sido doblemente enriquecedora.

Díez asegura que esta primera edición del proyecto ha sido la semilla de un ciclo que se prolongará en el tiempo. “Ha sido muy interesante para todos, incluidos nuestros patrocinadores, el Ayuntamiento de Teruel a través de los concejales de Barrios, Carlos Aranda, y de Cultura, Carlos Méndez, así como la Fundación Antonio Gargallo. Así que nuestro objetivo será reeditarlo el próximo año”.

 

 

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