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Pepe Vera, artesano de tambores y bombos: “Dijeron que no se haría otro bombo más grande en el mundo y aquí lo tienen Pepe Vera, artesano de tambores y bombos: “Dijeron que no se haría otro bombo más grande en el mundo y aquí lo tienen
Pepe Vera posa orgulloso con su nuevo bombo de récord. M. N.

Pepe Vera, artesano de tambores y bombos: “Dijeron que no se haría otro bombo más grande en el mundo y aquí lo tienen"

El andorrano presenta al Guinness un bombo de 2,64 metros de diámetro para una barra brava del fútbol hondureño

La barra brava del FC Motagua de la Liga Nacional de Honduras, Los Revolucionarios del Motagua 1928 (La Revo), estrenará próximamente un bombo de Récord Guinness confeccionado por el artesano andorrano Pepe Vera, que ya entró en el libro oficial en 1991 por el bombo de la Cofradía del Cristo de los Tambores de Andorra. Con sus 2,64 metros de diámetro, el nuevo instrumento dejará atrás el récord que ostentaba hasta ahora el murciano José Piñero, que en 2011 fabricó para el Grup de Bombos y Tambors El Repiquet de Alcalà de Xivert (Castellón) un instrumento de 2,54 metros de diámetro.

-¿Cuánto mide su bombo?

-Este mide 2,64 metros de diámetro, tiene 1,40 de anchura y pesa más de 340 kilos. También tiene 150 metros de cuerda de escalar y dos pieles de bueyes gallegos exageradas, las más grandes que he podido encontrar. Todo con la ayuda de mi hijo José Luis y los Artigas, los pieleros de Andorra que me han ayudado.

-¿Qué medidas ha batido?

-Lo he batido todo: anchura, diámetro, peso y cuerda, que es de escalar por vistosidad.

-¿Quién se lo ha pedido?

-Es un encargo que es casi media donación. Son un grupo de hondureños residentes en Madrid y en Barcelona que son muy amigos de mi hijo, así que decidimos hacérselo.

-¿Ellos también tocan el bombo?

-Este bombo va para los seguidores de un equipo de fútbol, llamados Revo Madrid, de la liga de Honduras. Me hicieron hacerle dos asas para cogerlo. No sé cómo lo van a subir a la grada, aún no lo han visto y no saben lo que han pedido (ríe).

-El color azul tiene que ver con el equipo, entonces.

-Sí, el azul marino.

-¿Cuánto tiempo le ha llevado hacer este bombo?

-Calculo que unos tres meses o por ahí. Menos mal a mi hijo José Luis y los Artigas por las pieles, y a algunos amigos que han venido a echarme una mano.

-¿Se ha dedicado profesionalmente a la artesanía del tambor y el bombo?

-Sí, yo me he dedicado a hacer tambores y bombos toda mi vida. Después de 40 años ya no estoy en activo y es la mujer y el hijo quienes siguen el negocio.

-¿Se lo ha tomado entonces como reto personal?

-Exacto, ha sido un reto más que otra cosa. Cuando me dicen: ¡No se hará otro más grande!, yo respondo: Hombre... a mí no me chulees (ríe).

-¿Había participado antes en un récord Guinness?

-Sí, tengo otro récord de 1991 por el bombo gigante del Cristo de los Tambores de Andorra, con 2,10 metros de diámetro.

-¿Cómo se certifica este récord? ¿Vendrán a verlo?

-No sé cómo funcionará. El otro lo hice por carta, no había la tecnología de ahora. Y por carta me contestaron, tengo el libro y tengo todo. Este lo he tramitado por el móvil y me han dicho que en dos semanas me darían la contestación. A ver qué tal.

-¿Por cuánto les saldrá la broma a los fans del Motagua?

-Pues es algo que no tiene precio al ser un récord mundial. Si se empieza a contar los viajes y las horas que le has echado al bombo te sale a 0,50 euros la hora de trabajo. No se hace por negocio. El precio no te lo digo porque es una cosa íntima que tengo con la gente que me lo ha comprado. Pero ha sido precio de amigo, medio donado. Solo les cobramos el material.

-¿De dónde han sacado la piel de buey?

-Pues son pieles de dos bueyes de Galicia de 1.500 kilos. Se fueron los Artigas a Salamanca a un pielero. Las trajeron y, acto seguido, cogimos y a pelarlas.

-¿Qué supone para usted haber conseguido este reto?

-Mucha alegría por estar metido otra vez en el Guinness y mucha satisfacción. ¿Para qué voy a decir que no?

-También repercutirá en promoción del negocio familiar.

-No, en promoción no porque la gente me conoce bastante, saben cómo trabajo o trabajaba y ahí queda eso. Para unos seré bueno y para otros no tan bueno.

-Llevamos una temporada complicada por el Covid y no se ha podido tocar el tambor y el bombo como a los tamborileros les gusta. ¿Le ha servido esto para matar el gusanillo?

-Me ha venido bien porque si hubiéramos estado en el apogeo de los tambores y bombos les hubiera tenido que decir que no.

-¿Cómo fue el ensamblaje?

-La caja está hecha de chapa, y como me gusta nombrar a todo el mundo he de decir que me la hicieron en Alcañiz con unas pletinas. Y por dentro lleva una cruz de hierro soldada a la caja porque estas pieles, cuando tiran, dobla mucho y tiene que ser la caja súper fuerte. Ahí está el peso. Se podía haber reforzado de hierro por dentro y hacerlo de madera, pero no me fío.

-¿Qué ha sido lo más difícil?

-Ha sido complicado todo, pero pelar las pieles ha sido lo más difícil ciertamente.

-¿Vale cualquier maza para darle o tiene que ser especial?

-Hemos hecho una maza que la puedes tocar con las dos manos. Pesa como kilo y medio o así. Pero bueno, esto es lo de menos. Si quiere una maza acorde al bombo igual se hace, no hay problema. Ya tengo una expuesta en Alcorisa que metí en el Guinness que hice de un madero de olmo y pesará unos 50 kilos. Tendrá dos metros y medio.

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