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Juan Ignacio Fernández posa en la fuente del Torico tras completar su antepenúltima etapa. J. M. P.

Juan Ignacio Fernández, coordinador del movimiento solidario: “Las dificultades de Ultreya siempre existieron, pero cada vez fue más facil superarlas”

“Es gratificante cuando llegamos a las ciudades y nos están esperando allí con los brazos abiertos”
Juan Ignacio Fernández es el coordinador del movimiento Ultreya, una iniciativa ciclista originada el año pasado con el objetivo de ayudar a los más desfavorecidos por la pandemia. Ignacio es un maestro y antropólogo de Alcalá de Guadaíra en Sevilla que un día decidió reunirse con un grupo de amigos con el objetivo de en tan solo cuatro días hacer un recorrido en bicicleta desde Alcalá de Guadaíra hasta Santiago de Compostela. El proyecto fue seguido por DoceMedia Televisión, quien produjo una serie y una película documental del recorrido que fue galardonada como el mejor programa informativo en los VII Premios Andalucía de Comunicación Audiovisual Local. En esta segunda edición, Ultreya ha recorrido 2.300 kilómetros en un trayecto de 14 etapas, atravesando de esta forma 10 comunidades autónomas y conectando 15 ciudades. El movimiento quiere dar un mensaje de apoyo a las familias y empresarios que por unas circunstancias u otras han sido afectados por el covid, demostrando que no están solos y que cuentan con el apoyo de gente que está dispuesta a luchar codo con codo contra esta situación.

-¿A qué se debe el nombre de su movimiento? ¿Tiene algún origen?

-El nombre de Ultreya es una palabra que procede del medioevo, siendo un término que es utilizado en el Camino de Santiago. Hoy cuando dos peregrinos cruzan caminos se utiliza el saludo de "buen camino". En la edad media en lugar de eso cuando dos peregrinos se cruzaban uno decía "ultreya" y el otro le respondía "et suseia". Ultreya quiere decir “no te detengas, sigue hacia delante”. Entonces es una metáfora preciosa para estos proyectos que lo que pretenden es que sigamos todos adelante y que además aprendamos a crear una sociedad cada vez mejor.

-¿Cómo se originó esta iniciativa?

-La iniciativa se originó el año pasado, cuando el Gobierno de España permitió la libre circulación de personas por el territorio nacional después de las tres fases de confinamiento, tras las cuales todos pasamos a la nueva normalidad. Ahí unimos el sur con el norte de España en un reto físico de mil kilómetros para ver cómo despertaba la maquinaria económica del país, esto, mediante entrevistas a presidentes y presidentas de asociaciones empresariales y de cámaras de comercio. Aquello tuvo una repercusión importante, donde todo el mundo se unió a nosotros con mensajes positivos y una televisión hizo un docu-reality de seis capítulos que fue premiado precisamente por los valores que transmitía el movimiento en aquel momento. Fue a raíz del éxito de aquella primera edición del año pasado cuando nació esta segunda edición. Durante estos meses que hemos estado organizando el proyecto se han unido a nosotros veinte asociaciones empresariales y cámaras de comercio de todo el país, junto a más de sesenta empresas de los sectores de madera, energética, química y servicios.

-¿Encontraron muchas dificultades en los inicios del movimiento?

-Siempre hubo dificultades, pero sí es verdad que con el tamaño que iba cogiendo el proyecto, este era capaz de superar cada vez con más facilidad las dificultades que aparecían. Más que dificultades al final han sido jornadas largas de trabajo, porque dadas las dimensiones que el proyecto alcanzaba, este cada vez tenía muchos más ámbitos en los que había que ir resolviendo esos problemas para que así estuviese a la talla que se merecía como proyecto nacional.

-¿Cuál es el mayor desafío que han encontrado durante la travesía? ¿Les ha presentado el clima muchas dificultades en algún punto del recorrido?

-No podemos decir que haya habido una etapa más dura que otra, por una cosa u otra cada una ha presentado sus propias dificultades. La más larga fue la etapa entre Córdoba y Cáceres, que era de 264 kilómetros, en la que se esperaba mucho calor. Ahí tuvimos la suerte de que el calor no nos castigó, pero el viento sí lo hizo. Ese fue uno de los desafíos, pero también hubo una etapa a la que llamábamos la "etapa tapada", la cual comprendía el recorrido de Santander a la Guardia, que eran 214 kilómetros en los que había que superar un puerto de montaña. Después de superar ese puerto de montaña sí que hubo que luchar mucho contra el viento y luego estas últimas etapas de llegar a Alcañiz y a Teruel también han sido etapas de mucho viento lateral que no cesó hasta mitad de carretera en bicicleta.

-¿Qué momento diría que ha sido el más gratificante o más memorable a lo largo del viaje hasta ahora?

-En esta edición no puedo hablar de un momento gratificante, sino de momentos gratificantes, que son cuando llegamos a las ciudades y vemos que nos están esperando allí con los brazos abiertos. Uno especialmente emotivo fue la llegada a Tábara. A nuestra llegada allí había medio pueblo, nos prepararon unos bailes tradicionales para los que estábamos y eso fue emocionante. También lo fue llegar a La Guardia o a Teruel, donde el recibimiento fue espectacular por parte de las autoridades.

-¿Qué mensaje daría a los interesados en unirse a su movimiento?

-A los interesados quiero decirles que existen diversas maneras en las que pueden unirse a nuestro movimiento; la primera de ellas es dando pedales, que para eso vamos geolocalizados y lo pueden ver en nuestra página de Facebook. También se pueden unir a nuestra llegada a las ciudades, o realizando donativos para el movimiento.
De todas maneras, el mensaje que les diría es que si quieren vivir una bonita aventura y ver un sueño salido de un pueblo hacerse realidad, que no duden en acercarse al movimiento Ultreya.

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