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Solo asesinatos en el edificio Solo asesinatos en el edificio

Solo asesinatos en el edificio

José Baldó

Lunes de la Vaquilla, último día de fiestas. Al igual que muchos de ustedes, apenas he dormido unas pocas horas y el alcohol todavía corre por mis venas como si yo fuera el mismísimo Ramoncín, así que tal vez hoy no sea el narrador más fiable del mundo. Sin embargo, me atrevería a afirmar que tras pasar unos cuantos Días de vino y rosas (o manchas de calimocho), mañana, la mayoría de nosotros amanecerá con cuerpo de Resacón en Las Vegas. Así que mi recomendación de esta semana es que, además de reponer líquidos, comer sano y hacer un poco de ejercicio (el paso charanguero no cuenta), escojan una película o serie fresca, sin pretensiones, algo que les ayude a desintoxicarse por completo y trate con mimo a nuestras castigadas neuronas.

Aprovechando que el pasado 28 de junio tuvo lugar el estreno de la segunda temporada en Disney +, me gustaría hablarles de Solo asesinatos en el edificio, la ingeniosa mezcla de comedia y misterio que se convirtió en una de las grandes sorpresas televisivas de 2021. Protagonizada por un trío de actores en estado de gracia, Steve Martin, Martin Short  y Selena Gómez, la serie nos presenta a unos personajes que no parecen tener nada en común, pero a los que su afición por el mismo podcast de crímenes les llevará a unir fuerzas e intentar resolver un posible asesinato en su edificio. Al mismo tiempo que van reuniendo pruebas y desentrañando el enigma, los tres protagonistas van recreando los avances de la investigación en la grabación de su propio programa.

Solo asesinatos en el edificio recupera el espíritu clásico del whodunit: de las novelas de Agatha Christie a Se ha escrito un crimen, de Un cadáver a los postres a la más reciente Puñales por la espalda. Los sospechosos se suceden uno tras otro, capítulo a capítulo, siguiendo el esquema tradicional de los relatos de misterio, pero en esta ocasión, por personajes, ambiente y escenario, la trama abandona el salón de té y el típico toque british, acercándose más al tono ligero y urbano de Woody Allen y su obra maestra Misterioso asesinato en Manhattan.

He de reconocer que soy un fanático de la comedia americana y, en especial, de toda la cantera de actores y cómicos surgidos del programa Saturday Night Live, con lo que, desde el principio, ya iba predispuesto a que la serie me gustase. La química entre Martin y Short ya la conocíamos de sobra gracias a películas como Tres amigos o El padre de la novia, lo sorprendente es lo bien que consigue adaptarse al dúo la actriz y cantante Selena Gómez. Sin duda, la fluidez y buena onda entre los protagonistas traspasa la pantalla y es una de las claves de su éxito.

Si bien es cierto que Solo asesinatos en el edificio es puro entretenimiento, sus guiones también muestran una actitud crítica hacia determinados aspectos de la sociedad moderna. Sobre todo en la primera temporada, la serie aborda sin tapujos la soledad y la incomunicación tan propia de los tiempos en que vivimos. El edificio en el que se desarrolla la acción, el Arconia, es un reflejo exacto de la vida acelerada e impersonal de los habitantes de la ciudad de Nueva York. Los protagonistas parten como seres solitarios y desahuciados que consiguen volver a la vida en el instante en que aceptan su aventura común y dan alas a su amistad.

Háganme caso y acepten mi invitación a pasar unos días en el Arconia. Las habitaciones son amplias, tienen aire acondicionado y están a un paso del centro de Manhattan. Eso sí, no se fíen demasiado de sus vecinos, parecen buena gente pero… ¿quién sabe cuál de ellos puede ser el asesino?

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