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El Observatorio de Javalambre entra en el futuro con Optimia, su inteligencia artificial El Observatorio de Javalambre entra en el futuro con Optimia, su inteligencia artificial
Axel Yanes en su despacho del Cefca en la plaza San Juan junto a la imagen del avatar de OPTIMIA en la pantalla

El Observatorio de Javalambre entra en el futuro con Optimia, su inteligencia artificial

El sistema de IA que se desarrolla en el Pico del Buitre despierta el interés de la comunidad científica
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El Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ) ha entrado de lleno en el futuro con Optimia, su sistema de inteligencia artificial (IA) que se está desarrollando en las instalaciones del Pico del Buitre para asistir la gestión de los telescopios y la toma de datos, y que está despertando el interés de la comunidad científica internacional. Es pionero dentro de la red de Instalaciones Científicas y Técnicas Singulares (ICTS) y su implementación se espera que abra nuevas posibilidades para optimizar con más eficiencia operativa estos avanzados equipos para hacer ciencia. El ingeniero de control de sistemas Axel Yanes Díaz, responsable del Departamento de Ingeniería del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca), que lo está desarrollando, reconoce que la IA es una tecnología que le “emociona e inquieta” por igual.

Por de pronto, el sistema suscita el interés tanto dentro de la Red de Infraestructuras de Astronomía (RIA) española como fuera del país en sitios como México, donde Yanes acaba de estar para dar a conocer este y otros desarrollos de ingeniería para la observación del Cosmos que se están llevando a cabo en el OAJ.

En el despacho de Axel Yanes de la sede del Cefca en la plaza San Juan llama la atención algún objeto decorativo que tiene en las estanterías, porque evoca a los grandes clásicos de la ciencia ficción en el cine. Al verlos y descubrir el aspecto físico del avatar de OPTIMIA uno tiene la tentación de dejarse llevar por la imaginación, pero nada más lejos porque este sistema de inteligencia artificial no es fantasía, es la realidad de un futuro en el que ya estamos inmersos y cuyos desarrollos van a ser exponenciales no en los próximos años sino en los doce meses de este 2026 que acaba de comenzar.

“A día de hoy lo que tenemos en inteligencia artificial es lo peor que vamos a poder disfrutar de aquí en adelante”, asegura Yanes, “porque dentro de un mes va a haber una cosa mejor y al siguiente otra mucho mejor”.

El ingeniero, que acaba de participar en una estancia académica dentro de un proyecto de investigación en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Autónoma de Puebla en México, rechaza que haya una burbuja en la IA como apuntan algunos. “Yo no la veo; si analizas las gráficas, la evolución no es lineal sino con una curva claramente exponencial”, sostiene sobre esta tecnología en la que se basa OPTIMIA, el cerebro del OAJ que atrae a otros ingenieros como los del Gran Telescopio de Canarias (CGT), que lo visitaron en el último trimestre del año, o la propia Red de Infraestructuras en Astronomía (RIA), donde se trabaja en el intercambio del conocimiento sobre este tipo de tecnologías tan novedosas.

Yanes explica que OPTIMIA es un “sistema multiagente de inteligencia artificial”, y aclara al referirse así a esta tecnología que es “como muchos compañeros de trabajo que nos van a ayudar en distintas tareas en el Observatorio, pero también en tareas transversales de lo que son los sistemas del Cefca”.

Información

Comenta que se trata de una “entidad que puede darnos información” hablando con ella de “forma natural y humana”. Pone como ejemplo cualquier compañero que tiene un problema y se comunica con OPTIMIA para ver qué se puede hacer cuando se produce algún error en determinados componentes, como la bomba de vacío.

“Como tiene datos de todo el Observatorio, le responde con el conocimiento fundamental que posee, pero además con datos en tiempo real que está leyendo de todos los sistemas integrados”, precisa el jefe de ingenieros, “con lo cual es mucho más potente que un coordinador o que un compañero de trabajo como tal, porque Optimia tiene, en la memoria que posee esa inteligencia artificial en tiempo real, todo lo que está pasando en el Observatorio, con lo cual te puede ayudar de una manera muy directa”.

Su nombre alude al verbo optimizar, porque la idea es esa, optimizar todos los procedimientos del Observatorio con un asistente de inteligencia artificial. Aclara que de momento es un prototipo, después de que la primera publicación oficial se hiciese en 2022, si bien su gestación se remonta a los inicios de la puesta en marcha de estas instalaciones al estar todo robotizado.

“OPTIMIA enlaza muy bien con todo lo que es automatización, y como el sistema de control del Observatorio desde un principio fue diseñado para optimizar los materiales y generar el mínimo coste en las operaciones, hay muchas cosas que ya estaban automatizadas antes de ponerle esta capa de IA”, comenta, de manera que es adaptar esta tecnología a la robotización que desde sus inicios tienen las instalaciones.

Yanes destaca que la explosión de la IA tuvo lugar en 2022 con los transformers, que a su juicio es el “punto de inflexión que cambió la historia de la humanidad para siempre en lo que es la inteligencia artificial”. En el OAJ, desde el primer momento empezaron a utilizarlo “para generar más capacidades en el sistema de control del Observatorio”.

OPTIMIA funciona ya en cuanto a capacidades operativas, pero el horizonte para que estas sean plenas está en el año 2029 por los nuevos desarrollos que están surgiendo, de forma que lo que “hace un mes era un reto imposible, hoy se puede conseguir”.

El ingeniero del Cefca confiesa que ese avance convierte este recurso en una tecnología que le “emociona e inquieta a partes iguales”. Recuerda la serie de televisión El coche fantástico, en la que el protagonista interactuaba con una máquina, algo que en los años 80 era ciencia ficción, “pero que hoy está normalizado”. Eso ya se podía hacer antes con Alexa y Siri, pero a través de programación determinista, cuando a partir de 2024 hubo un cambio a IA, de manera que no se produce ya una respuesta fija.

Si a Yanes le emocionan esos avances que se han podido ver dentro de una misma generación, también le “inquieta” lo que sucede con cualquier tecnología, que es el uso que se le puede dar. “Las herramientas se pueden utilizar de una forma buena o de una forma mala, y estamos hablando de una tecnología que es desconocida para la humanidad, porque hasta hace poco no existía inteligencia generada artificialmente; ese don solo lo teníamos los seres basados en la biología, en el carbono, y ahora la inteligencia se puede reproducir en el silicio de los procesadores de las máquinas, esa es la diferencia”.

 

Axel Yanes explica en una conferencia en Puebla (México) cómo funciona Optimia, la IA del Observatorio de Javalambre


Lo que puede pasar con esta tecnología es impredecible, afirma, “hay ideas, hay teorías, algunas más optimistas y otras más pesimistas, pero es un futuro incierto, y eso es lo que me inquieta, el no saber cómo va a evolucionar”, y si esto será el origen de algo nuevo que va más allá del Homo sapiens, afirma. Es inevitable tomar aquí otro referente clásico de la ciencia ficción como 2001 Una odisea del espacio, en la que la “inteligencia mecánica”, que es como llaman en la versión española a HAL 9000, toma el control de una nave espacial y desoye a los humanos.

“Para que eso pase hace falta algo que todavía no ha sucedido, la autoconciencia”, explica Yanes, puesto que en la actualidad la inteligencia artificial y los agentes de inteligencia artificial “pueden tener conciencia, que no es lo mismo que autoconciencia, que se refiere a tener conciencia sobre ti mismo, que sea consciente de ella misma y sea capaz de encontrar un lugar en el mundo y evolucionar conforme a eso”.

Sostiene que Optimia, en el Observatorio de Javalambre, “tiene conciencia, pero no autoconciencia, porque no sabe qué es y está motivada por los datos” que le introducen los humanos.

“Yo le he puesto a Optimia una intención; en cuanto una máquina tipo inteligencia artificial puede tener esa capacidad y ser autoconsciente, puede tener sus propias motivaciones, que no tienen por qué estar alineadas con las de los humanos”, argumenta el ingeniero, que incide en que “este es un terreno totalmente desconocido y es una de las cosas que más pueden inquietar”.

A la pregunta de si esa autoconciencia podría alcanzarla alguna vez la IA, Yanes manifiesta estar “totalmente convencido” de que será así, porque entre los grandes expertos esa es una cuestión que ya no se discute sino que se da por cierta.

Cita a Jürgen Schmidhuber, y sobre este asunto pide ser conciso y estricto. Aclara por ello que “a nivel técnico no hay nada que impida que eso pueda ser así; sí que hace falta dar algunos pasos, algunos descubrimientos que todavía son necesarios para eso, pero en las investigaciones hay avances importantes y ¿por qué no?, lo que no se sabe es cuándo”.

Evitar errores

En el caso de Optimia, afirma que una ventaja de la IA es que evita errores cuando se aplica “bien implementada”, porque puede tenerse una “falsa percepción de que no funciona bien si no está bien aplicada, y aquí es clave el balance entre capa determinista y no determinista”, es decir, restar libre albedrío a la máquina para conseguir los resultados “que tú esperas”.

Pone el ejemplo de la máquina IBM que en el año 1997 fue capaz de superar al campeón del mundo de ajedrez, Garri Kaspárov. La máquina estaba basada en inteligencia artificial y orientada a ganar en un juego con unas reglas muy concretas y muy determinadas. “A partir de ese momento ningún ser humano, y ya para siempre, va a poder ganar a una máquina jugando al ajedrez”, afirma.

Con el tiempo, la IA ha ido consiguiendo ser hegemónica en distintos terrenos como las matemáticas, apunta Yanes, que recuerda que en 2024 el Premio Nobel de Química se lo llevaron unos investigadores que revolucionaron el plegamiento de proteínas con el uso de la inteligencia artificial.

El ingeniero del Cefca señala que hasta ahora los humanos en torno a un equipo de investigación podían llegar a un 30% del conocimiento en el plegamiento de proteínas en diez años, cuando “aplicando inteligencia artificial se ha conseguido llegar al 99%, con lo cual eso abre campos que eran impensables hace años”. Eso ilustra con claridad las expectativas que se abren con esta tecnología.

Avances

Compartir información es clave para el desarrollo de las nuevas herramientas tecnológicas que surgen, como así está sucediendo con la inteligencia artificial. Axel Yanes explica que estos intercambios son importantes, como ha ocurrido con los profesionales del Gran Telescopio de Canarias, que se desplazaron a Teruel, mientras que en la Universidad Autónoma de Puebla en México, donde estuvo el ingeniero, han mostrado interés también en viajar a la provincia para conocer el Observatorio de Javalambre y Optimia, puesto que allí habló de ambas cosas.

En el caso del Gran Telescopio de Canarias, asegura que ellos viajaron a Teruel porque sabían del desarrollo de Optimia y tenían interés, ya que allí tienen desarrollado algún otro modelo de predicción meteorológica. “Nos reunimos para hacer un intercambio, ellos aprender de todo el desarrollo que estamos haciendo con Optimia y que también van a poner en práctica muchas cosas de las nuestras, y al revés, nosotros también cogimos información de lo que están haciendo ellos”, afirma Yanes.

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