

La labor formativa de la Fundación Dinópolis: “Si me sigue gustando la paleontología desde pequeño siendo de Teruel, por algo será”
Universitarios como Jorge Blesa completan su formación en verano en el Conjunto PaleontológicoLa Fundación Dinópolis descubre más de 250 huellas de saurópodos, ornitópodos y terópodos.en Ababuj
El Cefca abre las puertas y orienta hacia la carrera científica a jóvenes investigadores con talento
“Si me sigue gustando la paleontología desde pequeño siendo de Teruel, por algo será”, afirma Jorge Blesa Martín, de 22 años, en uno de los laboratorios de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, donde este mes de agosto está haciendo prácticas de verano y se ha podido mezclar con el equipo de paleontólogos para convertirse en uno más de ellos. En este tiempo se ha impregnado del atractivo de esta disciplina científica, que se puede decir que ha mamado desde niño al ser turolense, y que tantas alegrías ha traído a la provincia y a cuyo desarrollo en las últimas décadas ha contribuido. Desde hace dos décadas, por la Fundación Dinópolis han pasado 52 estudiantes en prácticas procedentes de 11 universidades, lo que les ha permitido tomar contacto con la realidad de esta profesión.
Blesa acaba de terminar el Grado de Biología en la Universidad de Valencia y en unas semanas comenzará, en el mismo sitio, el Máster en Paleontología aplicada. Entre medio ha tenido la oportunidad de conocer de cerca cómo es el oficio de un paleontólogo, algo por lo que siente vocación desde pequeño aunque está abierto a cualquier salida profesional.
Ya hizo unas prácticas hace unos meses en el Museo Paleontológico de Alpuente (Valencia) con Maite Suñer, que está al frente del mismo y que fue también paleontóloga de la Fundación Dinópolis hace años, institución con la que sigue manteniendo contacto a través de colaboraciones científicas.
Ha sido uno de los tres estudiantes universitarios que ha estado haciendo prácticas este verano en estas instalaciones paleontológicas. En julio ya estuvieron otros dos recién salidos de la carrera de Bellas Artes tras cursarla en Teruel, Aslan Orera e Ixeya Navarro, ambos de Zaragoza.
Este programa de estudiantes en prácticas se viene realizando desde el año 2004 y en todo este tiempo han pasado por él 52 personas que han podido completar su formación en la Fundación Dinópolis, recuerda el paleontólogo Eduardo Espílez. Los alumnos han procedido en todo este tiempo de un total de 11 universidades.
El director gerente de la Fundación Dinópolis, Alberto Cobos, asegura que para los estudiantes es “muy importante” esta experiencia porque les permite conocer de cerca y ponerlo en práctica el trabajo que se realiza en la Fundación. “Es un trabajo multidisciplinar e intentamos que durante su periodo de formación aprovechen su paso por aquí con la labor que nosotros desarrollamos”, indicó el científico, que admitió que para la Fundación estas prácticas sirven también “como un buen caldo de cultivo desde el punto de vista del conocimiento, de esas nuevas generaciones que vienen por detrás y que esperamos que muchas de ellas sean válidas incluso, por qué no, para poder trabajar en la propia Fundación en un futuro o en instituciones similares”.
Eduardo Espílez, tutor de Jorge Blesa, recuerda que por estas prácticas ha pasado mucha gente que ha terminado dedicándose a diferentes ámbitos profesionales, habiendo optado algunos de ellos por la carrera científica. Puso de ejemplo a Josué García Cobeña, que hizo estas prácticas, acaba de terminar su doctorado y ahora trabaja en la Fundación.
Este paleontólogo de Dinópolis valora la capacitación práctica que adquieren estos estudiantes tras su paso por la institución, un bagaje que en las universidades no suelen adquirir más allá de la parte teórica. Reconoce que supone un esfuerzo adicional para los profesionales del centro por el tiempo que hay que dedicarles, pero también es gratificante por las “vocaciones científicas” que se impulsan de esta manera, y cómo después algunos trabajan en otros sitios pero tienen de referencia a la Fundación Dinópolis.
De Jorge Blesa destacaba este martes mientras compartía la identificación de algunos microfósiles en el microscopio de uno de los laboratorios de la Fundación, su talento para esta ciencia. “Ojalá todos los que nos vienen tuvieran el perfil de Jorge (Blesa)”, afirma Espílez, quien reconoce que todo el mundo cumple en el ámbito de sus conocimientos, aunque “hay gente que se le ve que tiene un cierto compromiso y eso se nota rápidamente”.
Ese ha sido el caso de Jorge Blesa, que no tardó en amoldarse a cualquiera de las tareas que le encomendaban. Llegó a principios de agosto y terminará esta semana tras un mes en el que ha salido al campo para trabajar en yacimientos tanto de huesos como de icnitas, además de hacer prospecciones.

Preparación de huesos
Y en el laboratorio ha podido trabajar en la preparación de huesos de vertebrados del Mesozoico, desde tortugas y cocodrilos a dinosaurios, en el caso de Proa valdearinnoensis, uno de los grandes reptiles que es nuevo género y especie hallados en la mina Santa María de Ariño. También ha trabajado en el lavado de sedimentos y en su triado para la búsqueda de microfósiles.
Este martes estaba en el laboratorio, tras el microscopio, identificando posibles fósiles entre diminutos sedimentos del Cenozoico (la era de los mamíferos) secados al sol, y entre la variedad de ostrácodos, bivalvos, gasterópodos y carofitas (algas) se topó con un minúsculo resto de microvertebrado. Sus ojos están hechos ya a un oficio que en su caso es vocacional y que surgió al poco de nacer en una provincia como Teruel marcada por la paleontología. Además, desciende de las Cuencas Mineras, donde se describieron los primeros restos de dinosaurios españoles en el siglo XIX. Blesa parecía destinado a dedicarse a esta profesión.
Confiesa que el hecho de que en Teruel haya tanta riqueza paleontológica y la haya tenido a su alcance desde niño con Dinópolis, le ha ayudado a “tener inquietud por los dinosaurios y la paleontología”. Admite que el hecho de haber nacido en la provincia y la existencia del parque paleontológico, “a lo mejor me ha terminado de influir para querer dedicarme a esto”. Eso, unido al apoyo de su padre, “te hace más fácil el camino para llegar aquí”, afirma.
Recuerda que siempre le han gustado los animales y por eso decidió estudiar Biología, aunque de haber podido hubiese hecho el Grado de Biotecnología, más orientado a la ingeniería de laboratorio porque le interesa muchísimo ese campo. De hecho, no descarta seguir por esa línea, la de la genética, una vez que haga ahora el Máster de Paleontología aplicada.
De su paso por la Fundación Dinópolis este verano asegura que ha sido una experiencia “muy enriquecedora” al haber podido hacer tal variedad de actividades dentro de la institución, tanto en el campo como en el laboratorio. “Aprendes de todo lo que se puede hacer en este oficio”, reconoce.
Admite que es una experiencia recomendable para aquellos que están interesados en la paleontología porque la actividad que se desarrolla es muy “enriquecedora”. Valora que ha aprendido “bastante” durante este mes, y que es una ventaja porque son cosas que no se aprenden en la universidad.
Al ser de Teruel siempre se ha sentido “más cerca de la paleontología”, y considera que eso “ha podido ayudar”, una vez pasada la etapa infantil de atracción por los dinosaurios, a que de mayor le siga gustando tanto la paleontología. Considera que es un privilegio contar en Teruel con tanto patrimonio paleontológico y que sea tan diverso. “Eso es bueno para la provincia porque atrae mucho turismo y fomenta la economía”, argumenta, para precisar que “si no hubiera existido la Fundación Dinópolis, ese patrimonio paleontológico no se hubiera estudiado o a lo mejor no con la intensidad que se ha hecho”. Sostiene que ha sido a través de esa investigación como se han potenciado todos los recursos que hay hoy en día en la provincia en torno a la paleontología, que tanto público atrae, “y que ha puesto a Teruel en el mapa a nivel mundial”.
Réplicas
El mes pasado otros dos estudiantes que recién habían terminado la carrera también hicieron este tipo de prácticas en la Fundación, aunque en su caso en preparación de réplicas porque habían cursado los estudios de Bellas Artes en Teruel. Aslan Orera e Ixeya Navarro explican que habían conocido estas prácticas por otros estudiantes que las habían hecho y las solicitaron.
Ambos destacan que son una forma de adentrarse en la experiencia laboral y de conocer cuestiones prácticas a las que no se accede en la universidad.
Orera comenta precisamente que han podido trabajar con “muchos materiales que no habíamos probado y técnicas que no conocíamos”. Asegura que han trabajado con materiales que por ser más caros no se utilizan habitualmente. En su caso se han dedicado a la parte de restauración de los materiales expositivos con que cuenta la Fundación y a la fabricación de réplicas.
Durante los primeros días se centraron en la restauración de un esqueleto de Camptosaurus y después en réplicas de una tibia de otro dinosaurio. Ixeya Navarro valora de la experiencia haber “ampliado conocimientos de la carrera y verme en un entorno laboral”.
Para Daniel Herrera, restaurador de la Fundación Dinópolis y responsable de las reconstrucciones de dinosaurios que se hacen en el conjunto paleontológico, este tipo de programa formativo permite a los estudiantes que recién han acabado la carrera adentrarse en el mundillo profesional con casos prácticos de lo que puede ser su futura vida laboral.
Comentó que a estos alumnos les habían asignado trabajos “con una dificultad moderada” para que puedan ir adaptándose. Destaca por un lado que se puedan formar y por otro que la Fundación intervenga así en la reparación de esqueletos o la construcción de nuevas réplicas. Se trata de un beneficio mutuo que fomenta vocaciones en un lugar como Teruel donde la paleontología forma parte de su cotidianidad.

Formación
A su paso por la Fundación Dinópolis, los estudiantes que realizan prácticas en verano no se limitan a aprender la actividad cotidiana de una profesión y cómo se desarrolla una jornada de trabajo, sino que también siguen aprendiendo.
Es algo que destacan tanto los estudiantes que participan en estos programas, como los tutores que se hacen cargo de ellos.
Es un aprendizaje constante tras la etapa universitaria en la que los nuevos profesionales entran en contacto con la parte práctica de su trabajo, tras una fase formativa en las aulas de contenido eminentemente teórico. La posibilidad de utilizar las herramientas que se emplean en el día a día, además de aprender de la mano de sus tutores, es una de las ventajas de este tipo de programas.
- Teruel sábado, 26 de junio de 2021
Excelente respuesta al curso de la Universidad de Verano de Teruel sobre paleontología
- Teruel miércoles, 22 de junio de 2022
La presencia de los turiasaurios se extiende a Asia con el hallazgo de un diente en la India
- Teruel sábado, 11 de enero de 2025
La Fundación Dinópolis tuvo en 2024 una proyección científica y de divulgación de gran impacto
- Cultura jueves, 14 de noviembre de 2024
Tres dientes revelan la diversidad de dinosaurios carnívoros con hocico de cocodrilo en Teruel