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La defensa planetaria con el control de asteroides se incorporará a las actividades que desarrolla el Cefca La defensa planetaria con el control de asteroides se incorporará a las actividades que desarrolla el Cefca
El telescopio binocular de la misión ARRAKIHS (en primer término) instalado en el edificio de monitores del Observatorio de Javalambre el año pasado

La defensa planetaria con el control de asteroides se incorporará a las actividades que desarrolla el Cefca

Los proyectos científicos que se llevan a cabo desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre van a más y requieren de nuevo instrumental específico
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La defensa planetaria a través del control de asteroides potencialmente peligrosos para el planeta Tierra será otra de las actividades científicas que desarrollará el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (Cefca) desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ), que requerirá de nuevo instrumental de observación y de una nueva cúpula. El potencial del centro astrofísico turolense se consolida así, después de que en los últimos años haya ido incorporando nuevos proyectos científicos a su actividad, entre los que sobresale su participación en Arrakihs, la primera misión espacial de la Agencia Espacial Europea liderada por España.

El Cefca ha iniciado 2026 con muchos proyectos en marcha y un importante reto entre manos, la construcción de una nueva cúpula que albergará otro telescopio de gran campo para hacer una observación sistemática de los asteroides que podrían colisionar con la Tierra. Es un proyecto sobre defensa planetaria pero que tiene otras implicaciones y desarrollos científicos, y que si se cumplen los plazos previstos podría estar listo a finales de 2028.

El telescopio T250, que en 2025 ofertó por primera vez tiempo abierto de observación y hay 6 nuevos proyectos en marcha


El Observatorio Astrofísico de Javalambre se construyó para llevar a cabo dos proyectos científicos de legado consistentes en sendos cartografiados de gran campo con dos telescopios diferentes. El primero que se puso en marcha fue J-PLUS, realizado con un telescopio de 80 centímetros de diámetro de espejo, y el segundo, denominado J-PAS y cuyos datos se empezaron a recoger hace menos tiempo, se está llevando a cabo con un telescopio también de gran campo de 250 centímetros de diámetro de espejo y con 56 filtros especiales, lo que lo convierte en único en su género si se tiene en cuenta también la cámara JPCam empleada, la tercera más grande del mundo.

Son instrumentos diseñados específicamente por los científicos del Cefca y construidos para este observatorio, de manera que no hay instrumental similar en otros lugares porque responden a la finalidad concreta de los proyectos a desarrollar. Pero además, al tratarse de una Infraestructura Científico y Técnica Singular (ICTS), se está prestando servicio a otros proyectos mediante concurrencia competitiva con lo que se llama tiempo abierto de observación.

Misión Arrakihs

A eso se ha sumado recientemente la instalación de otro telescopio binocular para la misión Arrakihs que está ya en funcionamiento, y cuyo software para el tratamiento de los datos se desarrolla desde la UPAD del Cefca, que es la unidad de procesamiento de datos del centro astrofísico turolense.

La novedad, según ha apuntado el director del Cefca, Javier Cenarro, al hacer balance de la labor desarrollada el año pasado por este centro, es la próxima incorporación de otro telescopio de gran campo para otro fin específico, la observación sistemática de asteroides, lo que permitirá hacer un seguimiento de aquellos cuerpos celestes que pueden constituir un peligro en caso de que colisionasen con la Tierra. En la historia del planeta esta posibilidad ha ocurrido ya en varias ocasiones, la más catastrófica la que tuvo lugar hace 66 millones de años, que acabó con los dinosaurios y constituyó una de las mayores extinciones de vida que se han producido.

Del proyecto se viene hablando desde hace tiempo, pero ha pasado ya a una fase de puesta en marcha inminente. Javier Cenarro explicó que este año se avanzará en este proyecto de defensa planetaria, para lo cual se ha empezado ya haciendo un contrato de diseño, lanzado a finales del año pasado, y que se encuentra ahora en fase de adjudicación.

“Es un contrato de prediseño, de viabilidad y de plan de proyecto previo a la publicación de la licitación definitiva del telescopio”, explicó Cenarro, que precisó que dentro de ese paquete está no solo la construcción del instrumental de observación sino toda la obra civil que conlleva para hacer una nueva cúpula.

Indicó que supondrá la puesta en marcha de un nuevo telescopio de gran campo en el Observatorio de Javalambre, cuyo principal cometido será hacer un muestreo sistemático del cielo pensando en la detección de asteroides fundamentalmente. Eso permitirá el descubrimiento de nuevos cuerpos y el seguimiento de los mismos, así como la “detección de aquellos que pueden ser potencialmente peligrosos”.

El equipamiento, al igual que ocurre con los telescopios T80 y T250 actuales, facilitará hacer otro tipo de ciencia porque al final se recabará con esas observaciones información muy valiosa sobre la variabilidad del cielo, al hacerse un seguimiento sistemático del mismo. Entre los usos posibles, comentó que se podrán abordar proyectos sobre basura espacial, tanto su detección como su seguimiento, “un problema cada vez más acuciante en la época actual”. De hecho, recientemente el Cefca ya ha abordado esta cuestión a través de un contrato privado con una empresa.

El contrato previo para el diseño de este telescopio y la cúpula que lo albergará se lanzó a finales del año pasado, indicó Cenarro, de cara a poder adjudicarlo pronto. Comentó que se trata de un contrato rápido que permitirá, “desde un punto de vista técnico, concretar las características científico-técnicas del telescopio” para ver lo que es viable y no, a día hoy, y “acabar de especificar las necesidades técnicas del proyecto”.

Con esa información, Cenarro indicó que se podrá seguir adelante con la licitación o licitaciones que sean necesarias para su construcción. Se trata de un estudio rápido que una vez adjudicado podría estar hecho en un mes. El director del Cefca precisó que hay cuestiones que están ya muy trabajadas, pero hace falta ese documento con el apoyo de empresas especializadas en el sector de los telescopios y la astronomía profesional para concretar el instrumental a desarrollar.

La intención es avanzar a grandes pasos y poder lanzar la licitación en la primera mitad del año para empezar el contrato en este mismo 2026. “Las estimaciones que tenemos hoy en día es que todo esté terminado a finales del 2028”, manifestó el director del Cefca.

Este telescopio se sumaría al T250, el T80 y el último que se ha instalado para la misión espacial ARRAKIHS, con un telescopio binocular de tierra con características muy similares al que se lanzará en 2030 al espacio, dentro de un proyecto español en el que participa el Cefca. Este telescopio binocular se instaló el año pasado y se están obteniendo ya datos con el mismo.

Cenarro destacó la velocidad de crucero que llevan todos los proyectos científicos que se desarrollan desde el Observatorio de Javalambre. En el caso de J-PAS, para este año está prevista una liberación de datos, puesto que se trata de un proyecto legado al que tiene acceso toda la comunidad científica tras un periodo en el que solo pueden acceder a los mismos los miembros de la colaboración.

El proyecto J-PAS, que se hace con el telescopio T250 y la cámara JPCam, consiste en un cartografiado de gran campo que se observa con 56 filtros y hay ya 100º cuadrados del cielo observados con todos ellos, si bien se han observado casi mil grados cuadrados con diferentes subconjuntos de filtros.

El proyecto en su totalidad prevé la observación de 8.500º cuadrados, lo mismo que con J-PLUS, que ha superado ya su ecuador. Este otro cartografiado, que se inició antes con el telescopio T80, lleva ya observados 5.000º cuadrados del cielo aproximadamente, que se hicieron públicos en noviembre pasado a la comunidad científica. A ambos proyectos se suma el de J-VAR, un programa astronómico centrado en la detección de objetos variables que van desde estrellas y supernovas a asteroides.

Otros proyectos

Con estos telescopios se realizan además otros proyectos dentro del tiempo abierto de observación por tratarse de una ICTS. Son proyectos legado igualmente, y en el caso del T80 hay en marcha cuatro que se pudieron en funcionamiento en 2023. Entre ellos está el proyecto MUDEHaR, consistente en el estudio de estrellas variables, del que se ha hecho ya la primera publicación de datos.

En 2025 se hizo también la primera llamada a la comunidad científica para el tiempo de observación abierto con el telescopio de dos metros y medio de diámetro de espejo. Se pusieron a disposición 200 horas y se recibieron 10 propuestas, de las que el comité de selección aprobó finalmente seis de ellas.

Cenarro indicó que lo importante ha sido la existencia de un factor de sobrepetición de dos, es decir, que se ofrecieron 200 horas y se recibieron peticiones para 400 horas de observación. Pero el valor del telescopio y de los cielos de Javalambre se mide por el tiempo oscuro, explicó el científico, “que es el tiempo más valioso cuando no hay Luna”.

En este caso, señaló que el factor de sobrepetición era de 8, es decir, que el mayor volumen de peticiones era para ese tiempo oscuro, por lo que ha sido una llamada “que se ha recogido con mucho interés por la comunidad científica”, indicó Cenarro. De los seis aprobados, en algún caso se han empezado ya a hacer las observaciones de estos proyectos competitivos.

El director del Cefca indicó que además se han ejecutado un par de proyectos del tiempo de director, que son las horas de observación que se reserva el Observatorio para proyectos de especial relevancia, y que se han centrado en la observación de asteroides y de objetos potencialmente peligrosos. Uno de ellos fue solicitado por la Oficina de Defensa Planetaria de la Agencia Espacial Europea y el otro por el Instituto Astrofísico de Andalucía.

A ellos se sumó otro de una empresa aeroespacial nacional que tenía interés en observar basura espacial con la cámara JPCam. En este caso Cenarro explicó que se hizo un contrato comercial en el que la empresa compró horas de tiempo y de trabajo con el T250 y el Cefca ha hecho las observaciones y entregado los datos.

El desarrollo de estos proyectos supone la consolidación del Observatorio de Javalambre y su especialización en observaciones de gran campo, para el que el instrumental disponible es el más adecuado.

Múltiples convenios y captación de financiación

A lo largo del año otro de los aspectos que destacó el director del Cefca, Javier Cenarro, fue la firma de convenios de diferentes ámbito así como la captación de financiación a través de la concurrencia competitiva a diversas convocatorias de proyectos de investigación, algunas de gran importancia que aseguró se darán a conocer próximamente.

Destacó entre los convenios el existente con el Observatorio Nacional de China “para poder traer personal financiado por ellos a trabajar hasta dos años en el Cefca”. Indicó que se trata de estudiantes de doctorado y de postdoc gracias a un acuerdo firmado recientemente, que permitirá que en 2026 lleguen los primeros investigadores a Teruel con esta finalidad.

Cenarro destacó por otra parte que durante 2026 el centro ha tenido vigentes proyectos de investigación por valor de más de 4 millones de euros, que es una financiación que consigue el Cefca a través de concurrencia competitiva a diversas convocatorias que salen. Precisó que algunos han acabado este año y otros han empezado, y que durante el ejercicio pasado se ha llegado a ejecutar aproximadamente un millón de euros de esos cuatro.

Son proyectos competitivos que se han ejecutado con cargo a diferentes convocatorias de las agencias de investigación, el Gobierno de Aragón y Europa, apuntó.

La formación especializada está cada vez más presente en la labor de los investigadores junto a la divulgación

La formación especializada impartida desde el Cefca está cada vez más presente en el centro, aparte de la labor de divulgación que desarrolla, según destacó el director de las instalaciones, Javier Cenarro, quien destacó en este último caso el reconocimiento como Unidad de Cultura Científica y de la Innovación. Pero Cenarro incidió sobre todo en iniciativas nuevas como el curso de astroinformática con la Politécnica de Teruel.

Explicó que comenzaron en diciembre este curso impartido tanto por profesores del Campus de Teruel como por profesionales e investigadores del Cefca. Precisó que se trata de un “título propio” y valoró la importancia de participar en una docencia universitaria en Teruel, “que es también nuestro objetivo, el poder hacer que la provincia tenga la mejor oferta de preparación para universitarios con temáticas afines al Cefca como es el caso de la astronomía”.

A eso se suma la formación que se imparte a nivel universitario tanto para centros españoles como internacionales. Indicó que en 2026 acudieron a las instalaciones alumnos tanto de la Universidad de Zaragoza como de Pekín en China, a lo que se suma ahora la estancia de más estudiantes chinos de la Universidad de Hong Kong, que permanecerán dos semanas realizando prácticas desde Galáctica con sus observatorios. Estos dos centros chinos llevan ya varios años viniendo por el interés de las instalaciones.

 

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